relevo en la corona española Los detalles del acto
Una jubilación que será muy activa
Felipe VI sacará partido de la agenda internacional de su padre, que mantendrá su apoyo a la diplomacia.

El rey Juan Carlos y la reina Sofía a su llegada al acto celebrado ayer.
Se marcha, pero no tanto. Cuando amanezca hoy, don Juan Carlos habrá dejado de ser el jefe del Estado, pero retendrá el título de rey con carácter honorífico, quienes se dirijan a él lo seguirán llamando Majestad y, cuando proceda, se le rendirán honores sólo ligeramente inferiores los que ha recibido hasta la fecha, similares a los establecidos para el heredero a la corona. Es más, también será capitán general de las Fuerzas Armadas en la reserva. En la Zarzuela insisten en que aún está por definir cuál será su papel de ahora en adelante. Es prerrogativa de Felipe VI, junto al Gobierno, pero parece claro que la suya será una jubilación muy activa.
Don Juan Carlos seguirá teniendo, en principio, obligaciones reales y desempeñará labores de representación de la corona cuando al nuevo monarca le resulte necesario, como durante años han hecho los Príncipes de Asturias o las infantas. «El año que viene tendré que pedirle permiso al príncipe para seguir dando becas», bromeó él mismo pocos días después anunciar su abdicarción, durante un acto de entrega de ayudas de La Caixa a 115 estudiantes de posgrado en el extranjero.
No es que esté para grandes trotes a pesar de que ahora, gracias a una dura e intensa rehabilitación a la que dedica varias horas diarias, se mueve con más agilidad que a finales de 2013, cuando acababa de ser operado por quinta vez en año y medio de la cadera. Pero don Juan Carlos no es un hombre de sillón y a Felipe VI le hará falta su colaboración para aligerar su agenda, ya que no podrá echar mano de la Princesa de Asturias, doña Leonor, ni de la infanta Sofía, como hacía su padre con él porque son demasiado pequeñas aún para la tarea. De hecho, el rey mantendrá la presidencia de la Fundación Príncipe de Asturias y seguirá entregando sus premios anuales.
Sólo el año pasado, los miembros de la Familia Real —los reyes, los príncipes y la infanta Elena, porque la infanta Cristina fue apartada ya en noviembre de 2011 como consecuencia del caso Nóos en el que están imputados tanto ella como su marido— participaron en 477 actos oficiales, incluidos los privados, en España y en el extranjero. Y recibieron a 3.934 personas en 202 audiencias. Ahora la infanta Elena y la infanta Cristina, con la que don Felipe prácticamente ha cortado toda relación, pasan a ser simplemente familia del rey, pero no Familia Real. En esa categoría solo entrarán don Felipe y doña Letizia con sus dos hijas y don Juan Carlos y doña Sofía. Y hay trabajo suficiente para todos.
Salarios y gastos
Es posible que el rey Juan Carlos reciba, a partir de ahora, un sueldo con cargo a la asignación anual que recibe el rey de los Presupuestos Generales del Estado y que ascendió a 7,77 millones en 2014 para el «sostenimiento de su Familia y Casa». La decisión depende en exclusiva del actual monarca porque la Constitución dice expresamente que puede distribuir «libremente» esa partida, pero este año el propio ex jefe de Estado tomó la decisión de asignar un salario, por primera vez, a la reina y a la Princesa de Asturias, que hasta la fecha sólo percibían una cantidad considerada «gastos de representación». Se dijo que el cambio obedecía al deseo de «profesionalizar» su labor.
Como jefe del Estado, don Juan Carlos iba a cobrar este año un sueldo bruto en 292.752 euros, incluidos gastos de representación, el Príncipe de Asturias, la mitad; la reina un 45% y doña Letizia, un 35%. Pero nadie concreta qué ocurrirá ahora. Lo que sí se asume en la Zarzuela es que Felipe VI no desaprovechará las buenas artes diplomáticas de su progenitor, especialmente en lo que se refiere al mundo árabe, donde su red de contactos no tiene parangón. La agenda privada del ya ex monarca ha sido clave para conseguir proyectos de gran importancia económica para España, como la adjudicación del AVE Medina-La Meca.
A la reina Sofía se reservará, seguramente, la presidencia de actos de caracter doméstico.