Diario de León

La industria como nuevo modelo

El potencial en agroalimentación, química, biotecnología, energía o aeronáutica se perfila como base de un desarrollo económico que debe contar con el apoyo público, pero ser capaz de atraer la inversión privada.

María Jesús Muñiz Prieto
León

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Una de las bases estratégicas del nuevo modelo económico que se ha venido reclamando durante los años de crisis está aún en franca minoría en el tejido empresarial leonés. La industria ha sufrido con fuerza los efectos de las dificultades económicas, pero cuenta con potenciales importantes en la provincia como para asentar los cimientos de una actividad que debe contar con el apoyo de las administraciones públicas. Sin embargo, es necesario que sea también capaz de atraer la inversión privada para consolidarse y crecer.

Uno de los capítulos en los que el tejido industrial tiene mayor potencial de crecimiento y desarrollo es la agroalimentación. Una actividad que no sólo genera actividad y riqueza entre los productores agrarios, y con eso asienta la población y el desarrollo del mundo rural; sino que tiene por delante un amplio camino en la comercialización y la exportación. Y esos son dos de sus grandes retos, junto con la aportación de valor añadido a sus productos, para que la riqueza permanezca en el entorno local.

La industria agroalimentaria está siendo uno de los nichos de mayor generación de emprendimiento y empleo; y además ha mostrado mayor capacidad de resistencia a a crisis. Conectar a los agricultores con las empresas agroindustriales es uno de los retos para integrar toda la cadena de valor de la producción agroganadera, según señala el Consejo Económico y Social de Castilla y León. Que apunta también a la necesidad de apostar por la investigación, la transferencia de tecnología y la innovación.

Pero el desarrollo industrial pasa también por la diversificación. Sin desatender a sectores tradicionales en los que la provincia tiene fortaleza, como el químico o el farmacéutico; la apuesta debe ir también por el desarrollo de las iniciativas biotecnológicas, los desarrollos en tecnologías de la comunicación o los nuevos sectores, como el de la industria al servicio de la energía o la aeronáutica.

En todos los casos, dado que el tejido industrial, con ser algo mayor que el general tiene una alta presencia de pymes, el futuro pasa también por la colaboración. El desarrollo de clusters es fundamental; como la adaptación a las líneas de política industrial que diseña la Estrategia Europea 2020, un escenario propicio para establecer sinergias y aprovechar oportunidades.

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