Diario de León

El PP se presenta como el único partido que garantiza que Cataluña no se separará

Rajoy y García-Albiol reclaman el «voto útil» de todos los que quieren seguir en España.

Rajoy participó ayer en Castelldefels en un acto de apoyo al candidato García-Albiol.

Rajoy participó ayer en Castelldefels en un acto de apoyo al candidato García-Albiol.

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alfonso torices | madrid
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Mariano Rajoy y el PP niegan por activa y por pasiva que vayan a aceptar la pretensión de Artur Mas de que las elecciones del 27 de septiembre se conviertan en un plebiscito sobre la independencia, pero ayer dejaron claro que su objetivo es aglutinar todo el voto de los catalanes que quieren seguir en España, sean de izquierda o de derecha, para poder confrontar directamente y vencer a la candidatura unitaria del ‘sí’, a la que suma Convergencia, Esquerra y las plataformas secesionistas.

El mensaje que repetirá una y otra vez en los próximos dos meses su cabeza de lista, el ex alcalde de Badalona, Xavier García-Albiol, es que el PP es el único partido en liza que garantiza que no habrá ruptura de Cataluña con España, porque ni el PSC ni Ciudadanos cree que lo aseguren, y mucho menos Podemos e IU. Dijo que puede adquirir este compromiso porque es la única formación que «defiende la unidad de España sin estridencias» y que mientras siga en La Moncloa «ningún ciudadano tendrá que elegir entre ser español o catalán».

Los populares se habían cansado de decir que el 27S estaremos ante unas simples elecciones para renovar el Parlament y la Generalitat, pero García-Albiol, en presencia de Rajoy, que acudió a Cataluña a darle su respaldo al día siguiente de su nominación, tildó estos comicios como «las autonómicas más importantes de la democracia» y aseguró que dentro de dos meses los catalanes van a tener que elegir entre dos opciones, «los que queremos seguir dentro de España y los que quieren romper el país». Los independentistas ya adelantaron que la noche electoral los catalanes por fin se contarían, pero el PP anticipa que su intención es hacer lo mismo. Rajoy, de hecho, dijo que su partido va a defender que «el resultado del 27S sea la salida del túnel y de los enfrentamientos provocados por los secesionistas».

El presidente del Gobierno hizo ayer un llamamiento anticipado -ya que la campaña no empezará hasta septiembre- al «voto útil en el PP» de todos los catalanes que no quieran la ruptura territorial y pretendan defender la Constitución y el cumplimiento de la ley.

Fue el respaldo a las palabras previas de García-Albiol, que comentó que aspira a liderar «una candidatura transversal, más allá de las siglas», que se convierta en el «referente» de todos los no independentistas, «sean de izquierdas o de derechas, sean federalistas , autonomistas, se sientan más catalanes que españoles, o más españoles que catalanes». En definitiva, que busca una campaña polarizada en la que confrontarse de tú a tú con el bloque del ‘sí’.

Una campaña en la que, además de como los únicos defensores reales de la unidad, se presentarán como el partido que permitirá que se mantenga el crecimiento y el empleo en Cataluña, que con el proyecto secesionista, avisan, caminaría hacia la situación de Grecia.

Pese a sus palabras, el intento del PP de convertirse en el aglutinador del voto no rupturista, en el competidor directo de la lista independentista, parece más bien una estrategia que algo que vean a su alcance teniendo en cuenta el fracaso de la recientes municipales y la tendencia de las encuestas, que los colocan para el 27S a la cola de las siglas en liza, superados de calle por Ciudadanos.

La apuesta del PP más bien parece el intento de volver a colocarse con el duro y polémico García-Albiol en el centro del debate político catalán, de despertar a un partido deprimido, de evitar fugas hacia los catalanistas moderados de Unió, y de recuperar en lo posible los más de 150.000 simpatizantes que les ha quitado Ciudadanos desde 2012 y a los al menos 50.000 desencantandos más que se refugieron desde entonces en la abstención.

No obstante, y por si fallase el pulso electoral, Mariano Rajoy volvió a asegurar que, se produzca el resultado que se produzca en las autonómicas, «la ley se va a cumplir». «Y si alguien quiere incumplirla tendrá un problema», añadió, en claro aviso a Convergencia y Esquerra.

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