Mas ruega a la CUP su apoyo para la investidura y que luego haga oposición
El presidente recula y advierte de que la desobediencia no es buena para Cataluña.

El presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas.
Artur Mas hizo ayer un llamamiento casi a la desesperada a la CUP para que apoyen su investidura y luego hagan toda la oposición que quieran al Gobierno. Pero a pesar de que dos de sus principales dirigentes, David Fernández y Antonio Baños, estuvieron el jueves en la manifestación que el independentismo organizó para apoyar al presidente catalán por su comparecencia como imputado ante el juez, la CUP insistió ayer en que no apoyará su investidura. «Nuestra posición ni ha cambiado ni cambiará, estas semanas hemos celebrado 12 asambleas y en todas ha quedado claro que no haremos presidente a Mas», afirmó el diputado electo Benet Salellas.
El presidente en funciones del Ejecutivo catalán replicó a la formación de la izquierda radical que él es el candidato de Junts pel Sí a la Presidencia de la Generalitat, que así lo expresaron claramente durante la campaña y pidió a los anticapitalistas que faciliten su investidura y pasen a la oposición, sin que la votación para proclamarle presidente les comprometa a nada más. Mas está evitando hasta la fecha los maximalismos, pero en una entrevista en Rac-1 dejó entrever cuál es el as que sacará de la manga en la mesa de negociaciones si la CUP se cierra en banda: o le votan o nuevas elecciones.
De momento, las conversaciones se mantienen en el más estricto de los secretos y lo único que ha trascendido es que no ha prosperado una primera propuesta de declaración solemne de inicio del proceso hacia la independencia que Junts pel Sí y la CUP quieren impulsar en cuanto se constituya la Cámara catalana.
Mas pidió ayer paciencia al secesionismo porque el acuerdo puede ir para largo, incluso para después de Reyes.
Junts pel Sí y la CUP chocan por la figura del jefe del Ejecutivo autonómico, pero las discrepancias van más allá de los personalismos. La formación de la izquierda radical desconfía de Convergència y se quiere asegurar que lo que se pacte garantice que la ruptura con el Estado sea irreversible. La CUP teme que después de los comicios generales del 20 de diciembre se puedan abrir nuevos escenarios en la política española que pongan en cuestión la hoja de ruta hacia la independencia.
El otro asunto que impide el acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP es qué entiende cada uno de ellos por enfrentarse jurídicamente al Estado. Los anticapitalistas piden a Convergència y Esquerra gestos inequívocos de ruptura antes de la sesión de investidura, mientras que Mas quiso dejar claro que no piensa desobedecer como le pide la CUP. «Ese es un término que te instala en la bronca y a nivel internacional no nos ayuda en nada», avisó.
En un nuevo juego eufemístico, el presidente de la Generalitat prefirió hablar de actos de «autoafirmación», aunque, eso sí, sacó pecho para decir que a su entender no ha habido en Cataluña «ningún acto de desobediencia tan grande» como el 9N.