Puigdemont acusa al Estado de «desconectarse» de Cataluña

Puigdemont saluda a los presentes durante la inauguración de una línea de metro. quique garcía
c. reino | barcelona
La mayoría de los puentes entre el Gobierno central y el catalán han saltado por los aires. La buena relación entre la ministra de Fomento, Ana Pastor, y el anterior consejero catalán de Territorio, Santi Vila, era uno de los pocos espacios de diálogo fluido que quedaban entre ambas administraciones. También esta vía se ha cortocircuitado con el paso de Vila al área de cultura. La tensión entre los dos ejecutivos -enfrentados por el proceso secesionista y por una guerra jurídica- va en aumento, como se pudo comprobar ayer en la inauguración de un tramo de la línea 9 del metro de Barcelona, que une la feria de congresos de la ciudad condal con el aeropuerto de El Prat.
Un día después de que Ana Pastor denunciara que la Generalitat la había «vetado» del acto, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, cargó con dureza contra el Gobierno central, al que acusó de «dimitir de sus responsabilidades» con las infaestructuras de Cataluña. Se ha producido una «desconexión repentina del Gobierno del Estado» en lo que se refiere a la inversión en Cataluña, afirmó el presidente catalán al final de una semana que ha estado marcada en Barcelona por sucesivos problemas en la red de trenes de cercanías. Como ya hacía su antecesor en el cargo, Puigdemont utilizó la puesta en marcha de la línea de metro para reivindicar el proceso soberanista y para justificar la apuesta de los nacionalistas catalanes por un Estado independiente.