Felipe VI: Mil días de reinado
El monarca, en este tiempo, ha impulsado la transparencia y la austeridad en la Corona.

El rey, ayer, a su llegada a las pistas de Sierra Nevada. M. Á. MOLINA
C. Pérez Gil /R. Fuente | Madrid
Felipe VI cumple mañanamil días de reinado en los que ha impulsado la transparencia y austeridad de la Corona, ha promovido su apertura a todos los sectores de la sociedad y ha afrontado retos institucionales como un prolongado e inédito bloqueo político y el creciente desafío independentista en Cataluña. Todo ello sin olvidar las turbulencias del caso Nóos, que no han cesado tras la absolución de la infanta Cristina y la condena de Iñaki Urdangarín y ante las que no dudó en retirar a su hermana el título de duquesa de Palma, un gesto que puso de relieve el distanciamiento entre ambos y visualizó su disposición a «velar por la dignidad» de la Corona y «preservar su prestigio».
Los compromisos de renovación asumidos en aquel discurso de proclamación no tardaron en convertirse en iniciativas concretas y, así, al anuncio de que las cuentas de la Casa del Rey serían sometidas a una auditoría externa siguió la publicación de las retribuciones de sus altos cargos, los contratos y convenios suscritos y el grado de ejecución de sus presupuestos.
El rey prohibió además para los miembros de la Familia Real aceptar regalos que comprometan la dignidad de sus funciones y recibir préstamos sin interés o servicios en condiciones ventajosas, al tiempo que estableció un código de conducta para garantizar que trabajadores y altos cargos de la Casa actuaran con austeridad, ejemplaridad y honradez.
Su sueldo
A estas medidas sin precedentes sumó el recorte de su propio sueldo, cuando bajó un 20 por ciento la asignación que percibía el jefe del Estado para situarla en niveles coherentes con las retribuciones de responsables de altas instituciones españolas, presidentes de Repúblicas representativas y otros monarcas europeos.
No menos importantes para su determinación a encarnar «una Monarquía renovada en un tiempo nuevo» fueron los cambios que tanto él como la Reina Letizia introdujeron en su agenda para acercar la Corona a todo tipo de sectores y colectivos de la sociedad española.
Así, víctimas del terrorismo, Fuerzas Armadas, empresarios, académicos, científicos y deportistas han tenido ocasión de compartir con los reyes sus problemas en la misma medida que jóvenes emprendedores y voluntarios de ayuda a discapacitados, afectados por la crisis, representantes de religiones minoritarias, víctimas de violencia machista y colectivos de gais, lesbianas y transexuales.