Diario de León

Rajoy y Sánchez inician el deshielo sin entrar en los temas económicos

El líder del PSOE reafirma su apoyo frente al secesionismo, pero veta el artículo 155.

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez momentos antes de reunirse en el palacio de La Moncloa. BALLESTEROS

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez momentos antes de reunirse en el palacio de La Moncloa. BALLESTEROS

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p. d. l. h. / n. v. | madrid

Ni el Gobierno está ya en funciones ni la legitimidad del secretario general del PSOE cuestionada. El reencuentro de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, ahora ya consolidados como jefe del Ejecutivo y líder del principal partido de la oposición, puso fin ayer a la interinidad que había distorsionado sus relaciones. La última vez que se citaron, el pasado 29 de agosto, en la ronda de contactos previos a la investidura, ambos rivalizaban aún por La Moncloa y el candidato socialista llegó a calificar la cita de «perfectamente prescindible». Diez meses después, el escenario ha cambiado. «Tras el duelo -analizaron fuentes gubernamentales- viene la aceptación».

Ambos salen beneficiados de ese reconocimiento mutuo. En el Ejecutivo interpretan que la «normalidad institucional» que supone que Rajoy y Sánchez pudieran conversar ayer durante dos horas y media y se comprometieran a mantener un contacto «permanente» aporta una cierta estabilidad a la legislatura. Pero también apuntala al secretario general del PSOE como líder de la oposición y, por lo tanto, alternativa de gobierno.

Siendo así, tanto Rajoy como Sánchez han asumido que el diálogo entre los dos actores, Gobierno y PSOE, es obligado, independientemente de su escasa sintonía personal. El ‘no es no’ con el que el líder de los socialistas zanjó los encuentros de 2016 ha quedado ahora matizado a pesar de lo duro de su discurso contra el Ejecutivo, al que aspira a tumbar. Hay un espacio para el enfrentamiento pero también otro para el acuerdo y ambos terrenos quedaron este jueves delimitados.

El Ejecutivo celebró la «coincidencia en lo esencial» frente al desafío secesionista en Cataluña. «La prioridad en estos momentos es declarar inaceptable el referéndum y la violación sistemática y constante de la Constitución y las leyes», ensalzó el portavoz del Gobierno en una comparecencia en La Moncloa. Íñigo Méndez de Vigo puso incluso de relieve el compromiso de «diálogo fluido» al máximo nivel, entre Rajoy y Sánchez, para abordar el reto a medida que la Generalitat vaya sustanciando su plan independentista. Pero optó por obviar las diferencias, que las hay.

El secretario general del PSOE trasladó, de hecho, al presidente popular que espera que abra cauces para el diálogo político con la Generalitat y no se limite a dar una respuesta judicial al órdago de Carles Puigdemont. Es más, según su portavoz parlamentaria, Margarita Robles, Sánchez advirtió de que si Rajoy se pone de «perfil», él se sentirá legitimado para impulsar sus propias iniciativas en el Congreso.

Robles no concretó qué espera el PSOE exactamente del jefe del Ejecutivo ni tampoco fue clara a la hora de explicar qué iniciativas legislativas se guarda su jefe de filas bajo la manga, más allá de una vaga alusión a la reforma constitucional y a la financiación autonómica. La portavoz socialista también desveló algo que hasta ahora estaba en el aire y es que el PSOE ha decidido ya que «nunca» apoyará la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Al margen de Cataluña, el presidente del Gobierno y el líder de la oposición se comprometieron ayer a buscar el consenso en la renovación de órganos como el Defensor del Pueblo y RTVE, en la estrategia antiterrorista, la política exterior, la violencia de género y las pensiones. El Ejecutivo excluyó, en cambio, del diálogo con el PSOE aquellos asuntos económicos que sirven a los socialistas para ejercer su papel de oposición. En La Moncloa dan ya por sentado que para el techo de gasto o los Presupuestos tendrán que contar con el bloque alternativo construido con formaciones como Ciudadanos o el PNV.

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