Diario de León

violencia machista

Las dos visiones ante La Manada

Los recursos judiciales reflejan el . choque de dos sociedades con versiones distintas ante hechos demostrados.

Imagen de una de las manifestaciones tras la sentencia de la Audiencia de Navarra. MARIO RUIZ

Imagen de una de las manifestaciones tras la sentencia de la Audiencia de Navarra. MARIO RUIZ

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domenico chiappe | madrid

Desde el mismo momento de la denuncia contra La Manada se activó un mecanismo social que retrataba dos sociedades contrapuestas. Una, que defendía a la joven que denunció haber sido violada por cinco hombres; otra, que absolvía a los supuestos victimarios. Dos visiones que chocarían pronto en la calle, mientras se esperaba la sentencia.

Cuando llegó la decisión judicial, esa contraposición social se vio claramente en la ponencia, en que dos magistrados condenaban a los cinco hombres, mientras un tercero hacía un extenso voto particular que culpabilizaba a la mujer. Con los mismos hechos, con las mismas averiguaciones y atestados, ¿qué vieron unos y otros? ¿Por qué para un lado los cinco hombres merecen nueve años de prisión y para el otro, la absolución?

A partir de los argumentos del abogado defensor, Agustín Martínez Becerra, basados en la «absoluta adhesión» al voto particular del juez Ricardo González, se plantean cuatro puntos en que los mismos hechos son interpretados de forma distinta: uno, en la situación previa al acto sexual, se dirime si existió o no consentimiento; dos, durante las penetraciones, si hubo deseo y voluntariedad por parte de la joven; tres, qué significa el silencio de ella; cuatro, si la actitud posterior de la joven (no buscar ayuda inmediata o proseguir con la cotidianidad de su vida) es reflejo de que lo que sucedido entra dentro de la normalidad moral de la víctima.

El juez González redactó su propio relato de los «hechos probados», que ahora sirve de cimiento defensivo de La Manada. ¿Qué vio el magistrado, voz de aquella corriente de opinión, en su mayoría soterrada, que se conduele del destino de los cinco hombres condenados? Señala que fue ella quien se acercó al banco de la plaza, «charlando todos ellos»; que a las tres de la madrugada llamó a un hombre «al que había conocido esa misma noche»; que ella estaba «a una corta distancia del grupo que no le impedía escuchar la conversación» cuando los condenados pidieron a un portero de hotel una habitación «para follar»; que «la denunciante estuvo besándose con Angel Boza» mientras Prenda entraba y salía del portal; que «entró en compañía de los cinco acusados» y «llegó» al rellano. Aquí importan los verbos empleados.

Ahí «mantuvieron una serie de relaciones sexuales consistentes en la práctica de felaciones a todos los varones, penetraciones vaginales realizadas por Prenda, Cabezuela y Escudero, quien también la penetró analmente (.) sin que dicha denunciante les expresase ni de palabra ni con gestos, ni de ninguna otra manera, su disconformidad». Juega el juez al omnisciente al decir: «Creyendo en todo momento, los cinco acusados, que ella estaba conforme con los actos sexuales». Invalida la veracidad de la versión de ella: «No consta acreditado que se encontrase en situación de shock o bloqueo».

Hasta aquí la ‘visión González’ desentraña los tres primeros puntos de desacuerdo. Su versión deja entrever que la situación era de «apariencia amigable y sin asomo de hostilidad».

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