El secesionismo se enroca en su objetivo sin saber cómo hacer efectiva la república
La unidad de acción sobre una estrategia clara a seguir por parte del independentismo brilla por su ausencia .

El secretario general del partido, José Manuel Villegas pidió ayer a Sánchez reactivar el 155. MARISCAL
Reino / Alonso | Barcelona
El independentismo —tanto el institucional como el civil— lleva días calentando la manifestación de la Diada del próximo 11 de septiembre, que este año registra hasta la fecha menos inscritos que años anteriores (40.000, unos 10.000 menos que en 2017). Los líderes secesionistas están llamando a la población a que se prepare para un «segundo momento republicano», similar a los hechos de octubre del año pasado, para que esta vez sí convierta a Cataluña en un Estado independiente. «Haremos la República», expresó ayer el vicepresidente de la Cámara catalana, Josep Costa, uno de los hombres de confianza de Quim Torra y Carles Puigdemont. El consejero de Política Digital, Jordi Puigneró, habló el sábado de un nuevo 27-O.
Las intenciones son claras. Lo que ya no lo es tanto es la estrategia. Ahí, JxCat y Esquerra, y por supuesto la CUP que se mueve en parámetros muy distintos, vuelven a chocar. La unidad de acción brilla por su ausencia, una constante desde que el proceso secesionista arrancó en 2012, lo que vuelve a dejar entrever que el independentismo no sabe cómo completar el ascenso final a la cima. Josep Costa, dirigente de JxCat, afirmó ayer que el despliegue de la república catalana debe realizarse en función de los impedimentos que vaya poniendo el Estado.
Más que en la hoja de ruta que pudieran estar pergeñando Torra y Puigdemont para que esta vez sí la bandera española deje de ondear en el Palau de la Generalitat, Costa cree que hay que poner el foco en hasta dónde estará dispuesto a llegar el Estado español para sofocar el ejercicio del derecho de autodeterminación. Dicho de otra forma, el independentismo se prepara para volver a organizar un nuevo 1-O y forzar al Gobierno a impedir su celebración como único plan para avanzar en el camino hacia la secesión. «Haremos la república, pero la haremos dependiendo de cómo intenten impedirla», dijo.
Unos y otros
Esta es la visión de JxCat. La de Esquerra la verbalizó días atrás el portavoz republicano en Madrid, Joan Tardá, que ahora pasa por ser el más moderado de los soberanistas y que se mostró partidario de negociar un referéndum. Costa negó ayer esta posibilidad. «Si nos lo ofrecen, sería inteligente aceptarlo», según el dirigente de JxCat, pero de entrada, entiende que «no hay que ir al Congreso a negociar un referéndum».
Ya hace tiempo que los que fueran socios de Gobierno no están en la misma frecuencia de onda. Ambos partidos han tenido que bloquear el Parlamento catalán sin que puedan celebrarse plenos porque siguen sin ponerse de acuerdo sobre cómo se aplica la suspensión de los disputados procesados ordenada por el juez Llarena. Esa suspensión afecta a Puigdemont y JxCat se niega en rotundo. Tienen mes y medio para llegar a un punto de encuentro. Éste es solo un ejemplo de la división que hay en el independentismo, aunque bien es cierto que hasta la fecha JxCat (o en su día el PDeCAT) y ERC han sabido convivir con sus diferencias. A la hora de buscar socios para aprobar las cuentas catalanas también tienen discrepancias: los neoconvergentes cuentan con la CUP, mientras que los republicanos cortejan a los comunes, lo que ya de entrada implicaría una rebaja en la agenda rupturista.