Cerilla en la Babel de Murcia
Torre Pacheco creció en población un 151% en treinta años con cerca de cien nacionalidades

Imagen reciente tomada en la localidad murciana de Torre Pacheco.
TextoLa historia reciente de Torre Pacheco está marcada por dos hechos interrelacionados. En primer lugar, la puesta en marcha en 1979 del Trasvase Tajo-Segura, que permitió convertir al regadío decenas de miles de hectáreas dedicadas al secano, impulsando un potente sector agrícola de cítricos, melón y pimiento. Y como consecuencia, la industria fue demandando más mano de obra y esta, sobre todo a mitad de la década de los 90 y principios de este siglo, llegó del norte de África. Concretamente, del Reino de Marruecos, cuyos súbditos vieron en la bonanza española una vía de escape de la depresión y la represión de los «años del plomo» de Hassan II. Así que una localidad que tenía 16.568 habitantes en 1991 pasó a contar con 24.332 solo diez años después (un 47% más). Pero el crecimiento no quedó ahí y el censo fue aumentando cada año, hasta alcanzar los 41.685 vecinos que integran ahora el padrón municipal. De estos, el 31% son extranjeros de 96 nacionalidades distintas, siendo la más numerosa la comunidad marroquí con 6.447 miembros. Sin contar con los hijos e incluso nietos de aquellos que llegaron en los inicios del siglo, de los que la gran mayoría ya constan como españoles. Una Babel en el Campo de Cartagena en la que, a lo largo de tres décadas, no se registraron problemas graves de convivencia. Lo que llevó incluso a los investigadores de la Universidad Pontificia de Comillas Luis Rodríguez-Calles y Juan Iglesias a destacar el municipio como ejemplo de coexistencia pacífica. Todo hasta esta semana, cuando la brutal paliza que sufrió Domingo Tomás, un pachequero de 68 años, a manos de un joven magrebí de 19 residente en Barcelona, convirtió las calles en una cacería racista contra la comunidad musulmana, alentada por grupos ultras en las redes sociales y ejecutada por radicales venidos, en su mayoría, de otras partes de España. ¿Qué ha podido pasar para tal espiral de odio y violencia en un municipio tranquilo? Algunos de los factores que, según la mayoría de expertos, alimentan el rechazo a los extranjeros, como la precariedad económica y la inseguridad, no se sustentan con datos objetivos en Torre Pacheco. El mercado laboral goza de buena salud. En mayo había 18.092 afiliados a la Seguridad Social, de los cuales 12.474 son españoles y 5.345, extranjeros (3.354 africanos). El paro registrado es de 1.386 personas (de las cuales 331 son extranjeros no comunitarios), con una tasa del 7,22%, por debajo de las medias autonómica y nacional. Pero en 2012, cuando el desempleo marcó un récord del 23,51%, no se produjeron conatos de violencia racista. De otra parte, el sector servicios ha desbancado a la agricultura como principal fuente de empleo. Menudean los comercios y restaurantes regentados por personas de origen magrebí en el centro urbano y, sobre todo, en el barrio de San Antonio, zona cero de los disturbios. Un ejemplo es Hassan, propietario del restaurante Don Kebab , cuyo establecimiento fue atacado por una turba de violentos. Pero la precariedad se ceba especialmente con los inmigrantes pachequeros. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), son extranjeros más de la mitad (53%) de quienes tienen ingresos por debajo de los 10.000 euros anuales. Respecto a la inseguridad ciudadana, las estadísticas de Interior tampoco reflejan una realidad alarmante pese al repunte del 3,6% de la criminalidad convencional. El dato más preocupante es que, en el primer trimestre de 2025, se produjeron cuatro tentativas de homicidio.