| Análisis | La crisis de fecundidad |
La rebelión de los úteros
Los cambios sociales y el acceso de la mujer a la educación y al trabajo marcan el descenso de la natalidad en 25 años

Las mujeres de 20 a 29 años fueron las principales responsables de la natalidad en León desde 1975 y hasta mediados de los 80, según se desprende de las tasas de fecundidad por edades publicadas por el Instituto Nacional de Estadística en su último informe demográfico. En aquellos tiempos la fecundidad arrojaba cifras que ahora resultan exóticas. Se paría más también entre las más jóvenes y entre las más mayores: las madres adolescentes registraban 11,55 nacimientos en 1978 y las de 40 a 45 años hasta 19,58 . Las mujeres de 30 a 34 años ocupaban el tercer lugar en la tasa de fecundidad hace 25 años con 95,43 nacimientos por cada mil por detrás de los 132 de las que daban a luz entre los 25 y los 29 años y los 99 alumbramientos de las que tenían entre 20 y 24 años. Se pare menos y más tarde pues el peso de la natalidad en León recae ahora en el grupo de 30 a 34 años que en el 2002 registraron 72,70 nacimientos de niños y niñas. Las mujeres de 25 a 29 años ocupan ahora el segundo puesto en fecundidad, ya que por cada mil mujeres nacieron en el 2002 una media de 46,10 niños y niñas. En la franja de 35 y 39 años se registraron 36,64 nacimientos por cada mil mujeres; mientras que las de 20 a 24 años dan a luz a una media de 17 infantes por mil. Las mujeres de 40 a 44 años tienen ahora menos hijos que en 1975: 6,46 por mil frente a los 19, 58 nacimientos registrados en el último año de la dictadura franquista. También ha descendido la natalidad entre las adolescentes, pero desde 1996 al 2002, se ha producido un pequeño aumento de los nacimientos de madres de 15 a 19 años. En el último año fueron 5,16 por mil mujeres. Los cambios sociales y políticos han marcado las nuevas tendencias demográficas en las que la mujer parece tener un protagonismo esencial. El informe aprobado recientemente por el Consejo Económico y Social de Castilla y León sobre la mujer en el mundo rulal desvela, entre otras cosas, que «las mujeres superan tanto en términos relativos como absolutos a los niveles de los hombres en estudios superiores». «Quienes poseen estudios universitarios son predominantemente solteras», agrega el CES. La formación de estas mujeres, especialmente de las que están en edades activas, se ha producido en las últimas décadas, al igual que el acceso al mercado laboral de la mano de obra femenina. Pero también ha habido cambios políticos de trascendencia como fueron la legalización de los anticonceptivos tras la muerte de Franco, la aprobación de la Ley del Divorcio en 1981 y las sucesivas modificaciones del Código Civil, hasta 1984. Desaprovechadas Ahora, con el mundo rural venido a menos y la provincia buscando soluciones a su despoblación se elaboran informes como el del Consejo Económico y Social que alerta de que la mujer «supone un recurso de gran importancia cuyo enorme potencial de cara al desarrollo económico ha sido y sigue siendo infrautilizado, pese a los esfuerzos realizados para su formación». Las políticas de apoyo a la familia y la igualdad de oportunidades -de las mujeres en la esfera pública y de los hombres en los hogares- parecen ahora factores clave en un nuevo impulso a la natalidad.