Diario de León

| Crónica | La violencia como estímulo |

«La igualdad no se aprende en un curso»

Soledad Murillo solicita en León que las cárceles dispongan de mecanismos más fiables para evaluar a un violador

Ana Gaitero
León

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Ni un comportamiento impecable en la cárcel, ni la participación en cursos de recuperación para presos que han cometido delitos sexuales «bastan» para justificar un permiso de salida, aseguró ayer en León la secretaria de Políticas de Igualdad del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Soledad Murillo subrayó que el permiso penitenciario que disfrutaba Pedro Jimémez, presunto autor del doble asesinato de las jóvenes leonesas Aurora Rodríguez y Silvia Nogaledo, «no es un fallo técnico, es un fallo con un coste altísimo: la vida de dos personas que tenían ante sí una trayectoria profesional y vital». Tras lamentar que hayan ocurrido estas muertes «para abrir un debate pendiente hace mucho tiempo», planteó a Instituciones Penitenciarias que «la cuantía de estancia en prisión no sea un dato fiable», ni tampoco los comportamientos porque «no se puede pensar que en una cárcel masculina alguien (que ha violado a mujeres) reincida». En cambio, agregó, en la calle «sí va a reincidir porque la debilidad de la víctima actúa como estímulo para ejercer la violencia». «No basta con unos cursos de recuperación -insistió- porque el concepto de igualdad no se aprende de la noche a la mañana» y pidió «establecer otro tipo de mecanismos para no cometer este tipo de fallos». En su opinión, es urgente plantearse «qué estimula la sexualidad masculina de estos sujetos que mediante el rechazo y la fuerza se consideran absolutamente impunes para cometer este tipo de actos». Reconoció que «todos somos corresponsables» de que la educación de la sexualidad masculina haya hecho de la transgresión y la fuerza «algo estimulante», pero puso especial énfasis al recordar que en la televisión, incluso en horas de audiencia infantil, «las mujeres asediadas, perseguidas y acosadas son una realidad y la masculinidad está asociada a ese tipo de potencia». Asimismo, matizó que muchos hombres «han renunciado a ese modelo y han hecho de la igualdad su relación más vital con sus compañeras», pero otros aún «consideran, de manera tradicional, que la violencia está ligada a la masculinidad». Soledad Murillo explicó que la le integral no recoge las agresiones sexuales, salvo en los casos en que se produzcan dentro de la pareja, porque en el «Código Penal está perfectamente planteado el delito de violación y lo que es un asesinato con alevosía» como el que costó la vida a las dos jóvenes leonesas. La ley, aprobada por unanimidad, se especializa en «violencia hacia la mujer ejercida por sus compañeros sentimentales».

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