Diario de León

| Crónica | Un ataque esperado |

Esquinazo a un gran despliegue

Los etarras lograron burlar un operativo de 400 policías que estaban situados en los centros neurálgicos para evitar un nuevo atentado, que se esperaba en Navidades

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M. Sáiz-Pardo - madrid
León

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El retorno de ETA a la capital se produce apenas días después de que el Ministerio del Interior elevase el nivel de alerta antiterrorista en Madrid. Cerca de 400 funcionarios de la Policía y de la Guardia Civil habían sido desplegados en los centros neurálgicos y en los accesos de la capital para intentar evitar un nuevo atentado, que se esperaba para las Navidades. Las órdenes de servicio remitidas a la comisarías apuntaban sobre todo la amenaza etarra aunque, por primera vez, los servicios de Información habían recomendado controlar los movimientos de sospechosos «extranjeros». Según explicaron fuentes del operativo, era la tercera ocasión este año en que las fuerzas de Seguridad llegan al máximo grado de alerta, después de las pasadas elecciones generales del 14 de marzo y la boda real del 22 de mayo. El grueso del despliegue de seguridad corre a cargo de las Unidades de Intervención de la Policía (UIP, antidisturbios). Cinco grupos de estas unidades (unos 200 agentes) participan en el operativo de protección de la capital que se ha dado en llamar operación Coto . La Dirección General de la Policía ha tenido que reforzar la Unidad Central de Intervención -volcada desde el 11-M en la protección de las embajadas de EE.UU, Reino Unido, Israel o Arabia Saudí, entre otras- con otro centenar de agentes de la periferia (en la actualidad provenientes de las bases de Valladolid y Vigo). Las UIP han sido desplegadas en los principales nudos de comunicación: el aeropuerto de Barajas, las estaciones ferroviarias de Atocha y Chamartín y las estaciones de autobuses de Méndez Álvaro y Avenida de América, así como en intercambiadores y accesos a la red de Metro y Cercanías. Además, los jefes del dispositivo han recibido instrucciones para extender la protección a zonas comerciales y de «alta concurrencia», amén de realizar todo tipo de controles aleatorios en las principales arterias de la ciudad, tanto a personas como a vehículos. Las informaciones remitidas por la Comisaría General de Información a los servicios de Seguridad Ciudadana de la Policía alertaban, sobre todo, del riesgo de ETA intentase atentar durante el mes de diciembre. Aunque ninguno de los informes apuntaba datos concretos de que la banda terrorista prepare una ofensiva, los expertos de Información justificaban sus sospechas en los reiterados antecedentes fallidos de golpear en Madrid en Navidad: la caravana de la muerte que en diciembre de 1999 fue interceptada en Aragón y que pretendía atentar contra la Torre Picasso; el comando capturado en Villalba en diciembre del 2002 y que tenía como objetivo sembrar de bombas varios centros comerciales en plena Nochevieja, y las dos bombas que ETA quería hacer estallar en la estación de Chamartín durante la pasada Nochebuena. Normalidad relativa en la carretera Si el inicio de la Operación Salida estuvo marcado por el caos que generó en las salidas de Madrid la colocación de cinco explosivos e, la normalidad relativa fue la tónica general en la segunda jornada de esta operación especial. Se registraba el sábado una notable mejora en las condiciones climáticas y se levantaba la alerta de temporal en cinco comunidades, lo que tradujo en una suavización de las condiciones para el tráfico por carretera que sí sufrió retenciones esporádicas. Hasta última hora de ayer ya habían fallecido en las carreteras dieciseis personas en los trece accidentes en lo que va de puente.

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