Argimiro tenía razón
Por más que De Francisco llamó ayer al «acoplamiento», en lo que al azúcar se refiere, no hubo forma. Populares, socialistas y Grupo Mixto aprobaron cuatro textos diferentes sobre lo mismo
Quién iba a pensar que una raíz tan vulgar como la remolacha iba a dar tanto juego político y literario. Sin embargo, el hemiciclo de las Cortes de Castilla y León demostró una vez más ayer que cualquier cuestión, hasta la más dulce, como el azúcar, puede politizarse hasta límites insospechados si cae en las manos adecuadas. Y éstas fueron ayer las del PP y el PSOE, quienes, a lo largo de un intenso debate sobre la postura que debe adoptar Castilla y León ante la reforma del sector que se está negociando en Bruselas, se lanzaron una y otra vez la remolacha a la cabeza hasta el punto de no lograr alcanzar un único acuerdo sino cuatro diferentes. Lo nunca visto: estuvieron más o menos de acuerdo por cuadriplicado pero fueron incapaces de poner su firma en un único texto. Si ya lo decía el amigo de Otero, el tal Argimiro, quien esa misma tarde le advirtió de que lo único que se iba a conseguir en el debate era que se tiraran los trastos a la cabeza los unos a los otros. Y mira que De Francisco intentó que ambos partidos depusieran las armas, las dialécticas, pero como si nada, ellos venga a mirar el dedo en vez de la luna por más que el concejal del Ayuntamiento leonés les llamaba al «acoplamiento» en lo que a esta importante cuestión se refiere. Claro que el consejero Valín, protagonista del debate celebrado ayer en Fuensaldaña, comenzó dando caña. Primero va y dice que es mejor prescindir de los insultos para luego dar una clase de psiquiatría práctica aludiendo a disfunciones del lóbulo frontal de algún que otro cerebro¿ No contento con eso, más tarde acusa a Zapatero de no enterarse en absoluto de qué va la fiesta, es decir, la negociación sobre el azúcar, lo que propició no poca bronca entre los socialistas. Al final, y para que no se diga que sólo tiran para León, los más coherentes fueron los miembros del Grupo Mixto, Joaquín Otero y Rodríguez de Francisco, quienes estuvieron en todo momento de acuerdo con unos y con otros e instaron una y otra vez a alcanzar un consenso.