El PP vota en contra de la propuesta y pide al presidente Maragall que «se vaya»
El tripartito pacta apoyar en Madrid el estatuto aprobado en Cataluña
CiU se abstiene porque la propuesta no especifica la defensa «íntegra» del texto

El presidente del PP catalán, Josep Piqué, observa las pantallas durante la votación
Los grupos que conforman el Gobierno del tripartito (PSC, ERC e ICV) se comprometieron ayer a respaldar el estatuto de autonomía que salga del Congreso de los Diputados y dieron por cerrada la crisis del Ejecutivo catalán provocada por la intención de Pasqual Maragall de remodelarlo. El Parlamento catalán aprobó este jueves, durante la última sesión del debate de política general, una resolución en la que la pide a los partidos catalanes que «den apoyo, a través de sus representantes en las Cortes, a la propuesta de nuevo 'estatut' aprobada en el Parlamento de Cataluña». CiU se abstuvo en la votación porque la resolución no especificaba la «defensa íntegra» del proyecto ni el compromiso de no presentar enmiendas en el Congreso. El PP votó en contra. El pleno de la cámara catalana intentó también zanjar la polémica sobre la abortada remodelación del gobierno de la Generalitat. El tripartito defendió, «plenamente y en todo momento», las atribuciones de Maragall para decidir sobre su gabinete mientras que CiU y PP reclamaron la convocatoria de elecciones anticipadas. El portavoz 'popular' pidió, además, la dimisión de Maragall, propuesta que no secundó CiU. Confianza en el Gobierno El debate de política general acabó con la aprobación de 122 propuestas suscritas de forma conjunta por los grupos del tripartito, que refuerzan su unidad y apoyan abiertamente al presidente de la Generalitat. La socialista Carme Figueras expresó sin ambages la confianza de su grupo en Maragall y aseguró que el actual Ejecutivo «no está en entredicho», a pesar de la voluntad del 'president' de hacer cambios próximamente. El portavoz adjunto de ERC, Miquel Angel Estradé, valoró a Maragall «en función de unos objetivos y no por ser un líder carismático» y dio por sentado que «los objetivos se están cumpliendo». Por lo contrario, el portavoz adjunto de CiU en la Cámara, Josep Maria Pelegrí, lamentó el «empeño ingente» por parte del tripartito y de Maragall por «hacer ver que hay cohesión obviando la realidad». «Nunca se había visto que el presidente desautorizara a su Gobierno desde la tribuna del Parlamento. Nunca se había visto que el portavoz del principal partido que le apoya le advirtiera de los riesgos de cambiar el Gobierno», afirmó Pelegrí. Por su parte, José Luis Rodríguez Zapatero quiere serenar el debate sobre el proyecto de Estatuto de Cataluña y huir de la confrontación abierta que, a su juicio, alienta el PP porque el clima de «crispación y bronca» sólo beneficia al partido opositor. Así se lo transmitió ayer al líder de IU, Gaspar Llamazares y al dirigente de Iniciativa per Catalunya Joan Herrera con los que se reunió durante dos horas en el palacio de La Moncloa. El presidente del Gobierno considera que la sesión de control en el Congreso de este miércoles fue «un punto de inflexión» en la polémica sobre la reforma aprobada por el Parlamento catalán el pasado 30 de septiembre y se tiene que terminar la fase de confrontación. Se abre una etapa de «pedagogía» que Rodríguez Zapatero encabezará, apuntó el portavoz gubernamental, Fernando Moraleda. Fuentes de La Moncloa señalaron que los socialistas no pueden caer en el juego del PP de mantener «una bronca diaria» a cuenta del 'estatut' porque ese enfrentamiento sólo produce réditos políticos a la oposición y desgasta al Gobierno socialista.