El BNG dice que es lo «mínimo» que pedirá para Galicia y Zapatero sólo asiste a medio debate | Crónica | La política y el deporte |
El Congreso aprueba el Estatuto catalán sin el apoyo de ERC y PP
Rajoy dice que es «el principio del fin del Estado» y De la Vega asegura que fortalece a España

Los miembros del Gobierno catalán, con Maragall a la cabeza, aplauden tras la votación
El Congreso aprobó ayer la reforma del Estatuto catalán con el apoyo del PSOE, CiU, PNV, IU-ICV y BNG; el rechazo del PP, ERC y Eusko Alkartasuna, y la abstención de Nafarroa Bai y la Chunta Aragonesista. El resultado final, de 189 votos a favor y 154 en contra, supone que el Estatuto sale de las Cortes con un respaldo del 54,8% de la Cámara, frente al 88,8% que obtuvo en el Parlamento catalán. El debate, marcado por la ausencia del presidente del Gobierno, que sólo asistió a la parte final del pleno, dejó claro que el clima de cordialidad entre Rajoy y Zapatero se limita al incipiente proceso de paz tras el alto el fuego de ETA. Rajoy hizo un durísimo discurso en el que afirmó que el texto aprobado supone «el principio del fin del Estado», y acusó a Zapatero de carecer de «vergüenza torera» por no asistir al «debate más importante de la legislatura». Destacó que el catalán será el Estatuto con menor apoyo del Congreso en toda la democracia y, en cuanto a su contenido, aseguró que es «inconstitucional», «intervencionista», y «un desvarío discriminatorio», aunque lo más importante es «que no resuelve nada». El líder del PP afirmó que el Estatuto sólo ha nacido «para dar sa-tisfacción al nacionalismo», pero, a su juicio, ni siquiera lo ha conseguido. Con todo, consideró que «el mayor error de este Estatuto es, al mismo tiempo, el mayor error del señor Rodríguez Zapatero, la rotura del consenso». La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, eludió la confrontación directa con Rajoy y destacó que el Estatuto es fruto del «consenso forjado en el debate y la negociación abierta», y creará «una España más fuerte, sin exclusiones ni excluidos». Afirmó también que el texto aprobado es «la mejor argamasa para construir el Estado autonómico» y dejará «una gran huella en la historia y en la democracia española», por lo que quienes no lo apoyaron ayer pronto «querrán tener el honor de haberlo votado». Joan Puigcercós, de ERC, justificó el no de su grupo en los recortes introducidos por el PSOE y CiU, aunque dejó la puerta abierta al apoyo si en el Senado se mejora el texto. «Es un buen Estatuto para una región de España, pero es un mal Estatuto para Cataluña. Por eso votamos que no», afirmó. El texto pactado Josep Antoni Duran i Lleida, de CiU, señaló que este no es el texto que quería su partido, pero es el que ha pactado con el Gobierno, por lo que será «leal a este Estatuto como lo fue al de 1979». Duran advirtió al PP de que su campaña en contra del Estatuto ha abierto «heridas que tardarán en cicatrizar». Josu Erkoreka (PNV) apoyó la reforma, pero aseguró que corre el riesgo de ser derogada en cualquier momento porque, a su juicio, el vencedor del debate ha sido «el ciclón del Estado frente al que no hay blindajes estatutarios que valgan». Desde el BNG, Francisco Rodríguez apoyó el Estatuto aunque «dista mucho de lo acordado por el Parlamento catalán». Consideró que se trata de «un paso adelante» y destacó que Cataluña aparezca como «nación», aunque no ocultó que para el BNG contiene aspectos discutibles, como el vincular las inversiones del estado al PIB catalán. Rodríguez anunció que en la reforma del Estatuto gallego «esperamos conseguir como mínimo lo que hay en el de Cataluña, porque no es desdeñable y es una apuesta de futuro». El ambiente era el de las grandes tardes, pero la ausencia de Zapatero enfrió los ánimos. A Rajoy se le veía con ganas de dejar claro a los suyos que sólo será bueniño en el tema de ETA. Salió a morder, pero la vicepresidenta resultó una pieza de caza menor. Acebes y Zaplana aplaudían, pero su gesto indicaba que querían más sangre. El PP hizo un último intento de dividir al PSOE y pidió votación pública. Pero nadie se salió del guión. Tal vez porque Francisco Vázquez no es diputado y la votación en el Senado le cogerá ya en Roma. El voto a viva voz sirvió así para animar a la grada. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aclaró ayer en los pasillos del Congreso que no asistirá al clásico entre Barcelona y Real Madrid de mañana sábado en el Camp Nou pese a que tiene previsto asistir a un acto del PSC el mismo día en Cornellá (Barcelona). En los pasillos del Congreso, antes y después de las comparecencias, fueron muchos los corrillos en los que el clásico era el tema de conversación. Mientras en el hemiciclo del Congreso se desarrollaban las discusiones políticas sobre el nuevo Estatuto catalán, en los pasillos de la cámara los políticos, divididos entre barcelonistas y madridistas, «polemizaban» sobre el resultado del «clásico» futbolístico que enfrentará a FC Barcelona y Real Madrid. Los pronósticos sobre el marcadordel encuentro, que se celebrará este fin de semana en el Camp Nou, oscilaban desde el 5-0 a favor de los azulgranas hasta el 0-3 para los blancos, dependiendo del optimismo de unos y otros. El secretario general del grupo parlamentario socialista, Diego López , proclamó que los de López Caro vencerán por 0 a 3 y le «devolverán» al Barcelona la victoria de la primera vuelta.