| Crónica | Política antiterrorista en las cárceles |
Más control sobre los presos
Una circular de Prisiones autoriza a someter a «especial seguimiento» a cualquier recluso que «apoye» o «colabore» con internos etarras o islamistas
El Ministerio del Interior ha reforzado en las últimas semanas el control sobre todos los reclusos terroristas de las cárceles españolas (etarras e islamistas) para conocer sus movimientos dentro de prisión y comprobar su evolución. La directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, ha remitido una circular a los 66 centros dependientes de la Administración central en la que reestructura el llamado Fichero de Internos de Especial Seguimiento (Fies), que recoge datos privados sobre la vida en la cárcel de los internos de bandas armadas y otras organizaciones criminales, para autorizar en la práctica la intervención de todo tipo de comunicaciones de supuestos terroristas o de reclusos que simplemente se relaciones con ellos o que muestren «afinidad a su ideario». La circular 6/2006, denominada Protocolo de Actuación en Materia de Seguridad, fue elaborada por la propia Gallizo el 22 de febrero, un mes antes de la declaración del alto el fuego de ETA, aunque comenzó a distribuirse en las prisiones algún tiempo después. Las nuevas instrucciones de Interior recogen cinco grupos de Fies. En el apartado denominado Fies-3, «Bandas Armadas», se ordena a los directores de las prisiones que sometan a «especial seguimiento» no sólo a «todos aquellos internos ingresados por vinculación a bandas armadas o elementos terroristas», sino a cualquier preso que «colabore o apoye a estos grupos» dentro de la cárcel. Interior establece que bastará un «informe de las fuerzas de Seguridad» sobre la supuesta relación de un preso común con algún miembro de un colectivo terrorista para incluirle en el Fies. La entrada en este fichero supone la supervisión detallada de todas las actividades del preso, sus relaciones con otros internos, el control de sus visitas y de las conversaciones con sus familiares, la intervención de sus comunicaciones con el exterior, además del registro regular de su celda y pertenencias. La directora general de Prisiones justifica este endurecimiento del control por el «necesario seguimiento especial de internos pertenecientes a bandas terroristas» y con el fin de mantener el orden dentro de las prisiones «frente a fórmulas delictivas altamente complejas y potencialmente desestabilizadoras del sistema penitenciario». Además, Gallizo insiste en la «necesidad» de la Administración de «disponer de una amplia información sobre determinados grupos de internos de alta peligrosidad». Además del endurecimiento del control sobre internos terroristas en general, la nueva circular ordena a los centros extremar la vigilancia sobre presos integristas, para que los directores de las cárceles incluyan en ese fichero a todos los «internos que, sin estar procesados o condenados por terrorismo islamista, destaquen por su fanatismo radical, por su afinidad al ideario terrorista o por liderar o integrar grupos de presión o captación en el centro.