Diario de León

LUIS DEL VAL | ESCRITOR | « La aventura de leer»

«Pocos objetos están tan bien hechos para resistir el tiempo como el libro»

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E. Gancedo - león
León

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Escritor de pasión y de precisión, periodista de palabra justa, divulgador de ese inmenso patrimonio humano que es la literatura, la cultura toda, diseccionador de la realidad en suma; Luis del Val fue el encargado de pronunciar la última conferencia del Congreso de Literatura Leonesa: su título, La aventura de leer . En la que quizá fue la intervención más amena, más deliciosa y más reveladora de unas jornadas llenas de intervenciones interesantes y enriquecedoras, Del Val supo mantener en todo momento el interés y la sonrisa del oyente con una charla («no me atrevo a llamarla conferencia», dijo) que comenzó felicitando a Diario de León por su centenario y por su capacidad de «vertebrar» la sociedad de esta tierra. Los periódicos son, muchas veces, aseguró, «referencias más emocionales que informativas». El autor de Las amigas imperfectas aventuró que todos los presentes en la sala juzgarían natural y normal el hecho de saber leer y escribir. Pero en realidad, y visto con perspectiva, esa capacidad «no ha sido ni tan fácil ni tan sencilla» de conseguir. Luis del Val recordó que el hombre lee y escribe «desde hace muy poco» y así, se remontó a los restos homínidos más antiguos hallados en Atapuerca, de hace nada menos que 800.000 años. «Hace tan sólo 6.000 años que aprendimos a leer y a escribir; y ahora que hemos aprendido, nos hemos puesto a ver la televisión», dijo. Cuajando su conferencia de anécdotas y divertidos sucesos (la paradoja anterior le recordó a una vecina suya, pianista, quien después de doce años de sufrido aprendizaje, «dejó el piano cuando se casó»), Del Val afirmó que, pese a que la conquista de la lectura fue tardía, en realidad era patrimonio «de una selecta minoría», y que «hasta el siglo V, quienes sabían, leían en voz alta a los demás». El hecho redactor y lector, señaló, es el responsable del «avance imparable que desde entonces ha protagonizado toda la Humanidad». Ejemplificó la importancia del papel de la lectura al reseñar que dos sociedades tan dispares como la protestante y la católica se diferencian precisamente en que en la primera es necesario leer la Biblia para interpretarla y salvarse mientras que en la segunda tal cosa no es imprescindible, puesto que de ello ya se encarga el sacerdote. La magia del lenguaje Para Del Val, el papel del lector, la interpretación personal que hace del texto, es vital en la comunicación literaria: «Cada lector lee una novela diferente», sentenció. Pero, además de la prosa, hizo hincapié en la importancia de la poesía, «perfume del lenguaje», ilustrando ese carácter con unos versos del bañezano Antonio Colinas. «Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero, si esto es así, serán mil palabras vacuas», dijo, porque «ninguna imagen o vídeo» puede transmitir toda la carga de expresión perfecta, redonda y acabada «de unos pocos versos». En cuanto al futuro del formato libro frente a otros soportes digitales, Del Val piensa que pocos objetos «están tan bien diseñados para resistir el paso del tiempo como el libro». Aceptó la utilidad del correo electrónico y de Internet pero constató que es muy «incómodo y costoso piratear libros», sin contar con que, cuando queremos estudiar con detenimiento un texto en formato digital «lo imprimimos». También se reafirmó en la aseveración de que la lectura «es un placer, no ha de ser una imposición ni una carga», respecto a lo cual recordó las lecturas de su infancia, que le llevaron a viajar por todo el mundo sin salir de casa «y en primera fila». Ante algunas preguntas de quienes se encontraban en la sala, el padre de Volveremos a Venecia , aseguró que, para él, escribir una novela supone sufrir una «dulce esquizofrenia» (del mundo de sus libros al de la realidad y viceversa), y convino en que, lamentablemente, cada vez «hablamos peor» -«las empleadas del hogar latinoamericanas se suelen expresar mucho mejor que sus patronas-, dijo). « Mogollón , que te cagas , y joeeer empobrecen el lenguaje porque son expresiones muy poco precisas». «Pero con estos bueyes tenemos que arar», concluyó.

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