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La otra verdad del velo
El ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, señaló ayer que el uso del velo por las mujeres no es un problema en España y es «perfectamente legítimo»
El ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, dijo ayer que el uso del velo por las mujeres no es un problema en España y es «perfectamente legítimo». El ministro ha sido preguntado en conferencia de prensa por unas declaraciones recientes de la responsable de Igualdad, Bibiana Aído, en las que criticó que en España «los hombres árabes vayan vestidos al modo occidental mientras ellas llevan vestidos largos y pañuelos». «Si en algún momento el velo, pero no sólo el velo, significara una imposición coactiva, nuestra leyes son muy claras al respecto; no hace falta ni siquiera cambiarlas», señaló en conferencia de prensa Fernández Bermejo. «Donde no hay un problema, no conviene crearlo. En este país el velo no es un problema, y creo que, como símbolo, es perfectamente legítimo», ha indicado el ministro. El titular de Justicia ha concluido que España es un país de «larga tradición» de velos y ha citado a las monjas, que lo llevan «voluntariamente». Taxistas sin permiso Por otra parte, la policía iraní suspendió los permisos de 60 taxistas porque las mujeres que conducían esos vehículos no usaban el velo islámico tal como exigen las normas aplicadas en Irán. El diario Yam-eYam afirmó ayer que los agentes actuaban en el marco del llamado «plan para elevar la seguridad pública», que incluye también la calificada «campaña contra el mal uso del velo», aplicada desde mediados del año pasado en varias ciudades iraníes, incluida la capital. Yam-eYam no dice, sin embargo, si las conductoras han sido detenidas o multadas, mientras subraya que los taxis «han sido enviados todos a los aparcamientos», y que sus permisos serán suspendidos durante dos meses. «La mayor parte de las molestias a las que se exponen las mujeres en las calles se deben a la mala forma de vestimenta de las afectadas», dijo el jefe de la Policía de la capital, el general Ahmad Radan. Por otro lado, advirtió de que la policía continuará su campaña contra las tiendas que venden modelos de «ropa no islámica», es decir, corta o ajustada. El pasado 16 de junio la policía comenzó una nueva fase de su campaña contra en «el mal velo», y desde entonces han sido precintadas varias tiendas en el famoso barrio comercial teheraní de Vanak. Asimismo, han sido detenidos numerosos jóvenes por el corte de pelo y la ropa a lo occidental, que los autoridades califican de «munharif» (desviado). Además una mujer saudí de más de 60 años ha tenido que esperar varias décadas para poder casarse, algo que sólo consiguió tras la muerte de su padre y sus tíos, que le impedían contraer matrimonio con un hombre de fuera de su clan, informa hoy el diario Al Watan. 60 años para casarse Aunque no revela nombres, el periódico subraya que la mujer se casó ayer con un compatriota de 80 años, no miembro de su tribu. La novia dijo que el mismo problema afecta también a muchas mujeres de su familia, incluidas sus hermanas, de 44, 48 y 56 años de edad, y atribuyó la política de su padre a las costumbres de las muy conservadoras tribus saudíes. Pese a que el padre murió desde hace 26 años, ni ella ni sus hermanas han conseguido contraer matrimonio debido a que sus tíos respetaban las mismas costumbres que prohíben a las mujeres salir sin el velo que cubre su rostro o viajar sin estar en compañía de un varón de la familia o casarse de fuera de su clan, entre otras muchas restricciones. La novia recordó que su padre no permitía, además, que sus hijas fueran al colegio y contrataba a maestras para darles las clases en casa, según Al Watan. Varios religiosos moderados saudíes han advertido reiteradamente que la Sharía (Ley Islámica), aplicada de forma estricta en el reino wahabí, no permite a los varones de la familia -padres, tíos o hermanos- impedir el casamiento de las mujeres u obligarlas a casarse con hombres no aceptados por ellas. A mediados del año pasado, un saudí murió de una crisis cardíaca en la sala del Tribunal de Casación después de que el juez le obligara a permitir a sus tres hijas, de 36, 39 y 40 años, se casaran con hombres elegidos por ellas. Un informe elaborado por una institución social saudí y publicado en 2007 en el reino árabe cifraba en un millón el número de las mujeres que se quedaron solteronas en este rico país petrolero debido, sobre todo, a las costumbres y a las exageradas dotes y el elevado coste que sus padres exigen para el casamiento. «No quiero que ningún ciudadano esté en inferioridad de condiciones religiosas» MARIANO FERNÁNDEZ BERMEJO