Los partidos catalanes no logran una postura única ante el Estatut
El cisma entre el PSC y el PSOE cobrará fuerza si el Tribunal Constitucional decide recortar los aspectos básicos del texto

Los líderes del PSC, José Montilla, y de CiU, Artur Mas, en una imagen de archivo.
La sentencia sobre el Estatut amenaza con incendiar el debate político en Cataluña pues ninguna de las cinco formaciones del arco parlamentario catalán se pone de acuerdo sobre la respuesta que deben dar ante el que ya parece casi seguro fallo negativo del Tribunal Constitucional. Reacción va a haber, si será unitaria o no, está por ver. Lo que no está por ver es que el cisma que se puede abrir entre los socialistas catalanes y el PSOE puede ser irreversible.
Aunque no es mucho lo que se sabe sobre el debate en el TC, parece que el enunciado del término «nación», uno de los principios irrenunciables para las fuerzas catalanas, salvo el PP, se caerá del preámbulo del Estatuto. También se perfila que el tribunal no aceptará 40 artículos, entre ellos algunos tan emblemáticos como las referencias a los símbolos nacionales de Cataluña o al apartado lingüístico. Un cepillado de esta naturaleza es inasumible para el tripartito gobernante, pero también para la opositora CiU.
El presidente José Montilla abrió el fuego este domingo con la advertencia al Constitucional de que una resolución negativa puede poner en peligro la misma Constitución y la concepción plural de España. Pero ayer fue, si cabe, más contundente. Anticipó que su Gobierno no está dispuesto a «renunciar a defender ni a alcanzar ninguno de los objetivos del Estatut».
El presidente de la Generalitat y líder de los socialistas catalanes hizo así caso omiso a las palabras de Zapatero, quien conminó al PSC en la reunión de la ejecutiva federal de la pasada semana a no mostrarse beligerantes con el tribunal durante sus deliberaciones y a que respeten su decisión. Con estas posiciones de partida, no parece arriesgado presuponer que el Estatut está a punto de consumar el divorcio entre Montilla y el PSC con sus hermanos del PSOE. Como aviso de cómo están los ánimos, el president dio plantón a Zapatero el domingo, en el mitin de Madrid. Además contestó al presidente del Gobierno que de callarse ante la sentencia nada de nada, aunque fuentes socialistas catalanas negaron este lunes que haya desavenencias.
Pero el tono y la deriva soberanista se incrementan a medida que se acerca una sentencia que lleva ya tres años de deliberaciones. Sobre todo entre los nacionalistas. El líder de CiU, Artur Mas, pronosticó este lunes que el fallo es «inminente». Una inmediatez que contrasta con una opinión muy extendida, tanto en Madrid como en Cataluña, de que el Constitucional retrasará su decisión un año más para no influir en las elecciones autonómicas del otoño próximo.
CiU pidió ayer a Montilla que concrete la respuesta de la Generalitat, ERC planteó una «respuesta soberanista» e Iniciativa per Catalunya pidió modificar la Constitución para adaptarla la Estatut.