Diario de León
Una de las imágenes preciosistas de los combates en la película

Una de las imágenes preciosistas de los combates en la película

Publicado por
Miguel Ángel Fernández
León

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Decir que una fotografía es maravillosa, aparte de tópico, implica el fracaso del director al no haber conseguido la atención del espectador sobre la globalidad del filme. El chino Zhang Yimou tiene debilidad por la factura plástica, aunque con la importante salvedad de integrarla en su discurso global como un elemento más. Lo confirma en La casa de las dagas voladoras, otra perla que añadir a su ya nutrido collar, con títulos como La linterna roja, La joya de Shanghai , y más recientemente Hero (2002), con la que logró un importante éxito internacional. Yimou, es actualmente el director más prestigioso de su país, por encima de los muy notables Chen Kaige o Wong Kar-wai, y con su nueva película logra algo tan complicado como combinar el cine de artes marciales en la mejor tradición china con el drama romántico de raíces clásicas. Ambos ensamblados en una pieza de fuerte sabor autóctono que, por fortuna, confirma que a veces el rodillo de Hollywood se encuentra con muros infranqueables. Es tal su capacidad evocadora, tal su poderío visual, tal su atmósfera trágica, que empequeñece a Tigre y dragón (Ang Lee) y reduce a la categoría de filme de aventuras a la en apariencia épica Hero . Si la intención preferente de Yimou fue homenajear al cine de artes marciales y a maestros chinos como King Hu, Ching Siu-Tung o Tsui Hark, ni lo consigue ni se nota porque la singularidad de la película te atrapa hasta el último fotograma. La peripecia de los protagonistas a través de un bosque de bambú, perseguidos por los soldados imperiales, soportando una lluvia de gruesas cañas a la manera de lanzas, o el duelo a tres en un paisaje nevado. LA CASA DE LAS DAGAS VOLADORAS., China-Hong Kong, Director: Zhang Yimou. Intérpretes: Zhang Ziyi, Andy Lau, Takeshi Kaneshiro. Drama. Duración: 119 minutos.

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