El pueblo leonés que inventó los lacitos dulces con azúcar glas que gustan hasta a los Reyes
Cistierna, el pueblo leonés que convirtió unos sencillos lazos de hojaldre en un manjar artesanal que ha llegado a las mesas más selectas, incluso las de la Casa Real

Artesanía en estado puro: el hojaldre se trabaja a mano y se espolvorea con azúcar glas antes de convertirse en el icónico Lazo de San Guillermo.
León no solo es embutido, cocido y cecina. En su versión más dulce, la repostería tradicional también tiene joyas de culto y algunas, como el famoso Carbayón asturiano, nacieron aquí antes de convertirse en iconos fuera de sus fronteras.
Y si hablamos de culto, los Lazos de San Guillermo lo son. Nacidos en la 'Confitería Montañés', en Cistierna, este dulce artesano es una lección de estilo repostero: hojaldre perfecto, azúcar glas en su punto y un sabor que no necesita presentaciones.
Más de un siglo de savoir-faire pastelero
La historia comienza en 1908, cuando Nemesio Montañés abre en Cistierna un pequeño obrador que, sin saberlo, acabaría dando nombre a uno de los dulces más icónicos de la provincia. Pero no fue hasta los años 60 cuando los famosos "lazos" entraron oficialmente en escena.
Del horno salían piezas finísimas de hojaldre, retorcidas como si llevaran un moño francés y espolvoreadas con azúcar glas como si llevaran perlas. Un dulce sencillo en concepto, pero de ejecución impecable.

Los famosos Lazos de San Guillermo, emblema repostero de Cistierna, siguen elaborándose en la histórica Confitería Montañés, fundada en 1908.
El postre que seduce a paladares reales
Aunque no hay fecha oficial publicada, afirman que los Lazos de San Guillermo han sido reconocidos por la Casa Real Española. Y no cuesta imaginarlo, su estética minimalista y su sabor limpio podrían estar perfectamente en la sobremesa de Zarzuela.
Más allá del gesto institucional, el verdadero reconocimiento es el del público. Y es que generaciones viajan hasta Cistierna solo para llevarse una caja de estos lazos, o los encargan desde Madrid, Bilbao o incluso desde el extranjero. El hojaldre más codiciado de la montaña leonesa ha cruzado fronteras.
El lazo perfecto entre tradición y estilo
Mientras el mundo se llena de dulces que prometen virales en TikTok, estos lazos siguen a lo suyo. Artesanía pura. Elaborados como siempre, con la misma receta que ideó la familia Montañés hace más de medio siglo. Ese es su verdadero lujo.
Aunque el lazo de Cistierna mantiene su reinado histórico, no está solo en el mapa del hojaldre azucarado. En la vecina Palencia, concretamente en Cervera de Pisuerga, la firma Pastas y Hojaldres UKO ha convertido sus propios lacitos (los llamados "Socorritos") en una delicia reconocida a nivel nacional. Con una estética similar y el mismo lenguaje de hojaldre fino + azúcar glas, se elaboran desde 1958 y han conquistado su propio espacio en el escaparate.
Cistierna en 48 horas: el plan (muy dulce) que no sabías que necesitabas
Cistierna, con su aire de sierra tranquila y sabor de pueblo con historia, es el lugar perfecto para una escapada de fin de semana. Una vez en el corazón de la villa, lo suyo es dejarse llevar sin reloj. Caminar por su casco urbano, asomarse al Museo del Ferrocarril, o simplemente perderse por los senderos que conectan con la montaña.
Y por supuesto, reservar un momento para entrar en la 'Confitería Montañés'. Porque probar los lazos allí, recién salidos del horno y con el azúcar aún flotando en el aire, no tiene nada que ver con abrir una caja en casa.