Diario de León

El dulce de Carnaval que sólo encuentras en algunos pueblos de León y que arrasa en la sobremesa

Retorcidos de León, el mejor postre de Carnaval en Castilla y León que se disfruta en el Valle de Laciana

Proceso tradicional de los retorcidos leoneses: amasado artesanal, formado en espiral y fritura dorada, el dulce imprescindible del Carnaval en el Valle de Laciana.

Proceso tradicional de los retorcidos leoneses: amasado artesanal, formado en espiral y fritura dorada, el dulce imprescindible del Carnaval en el Valle de Laciana.@javiysustiktoks

Patricia de la Torre
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El Carnaval en Castilla y León no es sólo una sucesión de disfraces, charangas y tradición rural. Es, sobre todo, una cuestión de mesa. En León, cuando el frío todavía aprieta y la Cuaresma asoma en el calendario, hay un dulce que marca el ritmo de las sobremesas: los retorcidos. Están considerados uno de los mejores postres de Carnaval de España y, sin embargo, apenas han salido de algunos municipios del noroeste leonés.

Retorcidos de León: un postre de Carnaval en Castilla y León

En el Valle de Laciana, comarca de montaña al abrigo de inviernos largos y exigentes, el Carnaval siempre fue algo más que una fiesta. Era una pausa luminosa en mitad del frío. Y en esa pausa, la cocina doméstica jugaba un papel protagonista. Los retorcidos nacen ahí, en casas donde la despensa era sencilla pero el ingenio abundaba.

A simple vista podrían confundirse con una rosquilla alargada, pero sería un error apresurado. La masa, perfumada con anís y un toque cítrico, se trabaja hasta lograr una textura maleable. Después se estira en tiras que se enroscan sobre sí mismas. De ahí su nombre. No son churros, aunque compartan fritura; tampoco son rosquillas al uso. Son otra cosa.

Esa singularidad explica por qué fuera de León apenas se conocen. No suelen aparecer en vitrinas de pastelerías urbanas ni en rutas gastronómicas de moda. Siguen perteneciendo al ámbito doméstico, a la cocina de casa, a la receta que pasa de abuela a nieto sin necesidad de papel.

Son tiernos por dentro y ligeramente crujientes por fuera y llevan azúcar adherido en caliente que crea una capa irresistible que pide café o chocolate.

En León podrían prepararse todo el año. Los ingredientes no son inaccesibles ni la técnica inabordable. Sin embargo, la tradición dicta que se hagan antes de la Cuaresma. Esa espera los convierte en un acontecimiento.

Hay quien los compara con los huesillos extremeños por su perfil aromático y su condición de dulce de sartén.

La clave está en el equilibrio de la masa. Si queda seca, se resquebraja al retorcerla; si demasiado blanda, absorbe aceite y pierde ligereza. Ese punto exacto se aprende mirando y repitiendo.

Pero reducir su fama a una cuestión técnica sería quedarse corto. En muchos hogares del Valle de Laciana, la preparación de los retorcidos es casi un ritual colectivo. Los más jóvenes ayudan a dar forma a las tiras, mientras los adultos controlan la fritura. Después, el azúcar, el plato grande en el centro de la mesa y la sobremesa que se alarga sin prisa.

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