Diario de León

La bebida leonesa que tomaban tus abuelos y ahora vuelve a pedirse en los bares

El café con orujo, durante décadas símbolo de sobremesas interminables en León, reaparece ahora en cartas y barras de España y Estados Unidos gracias al auge de lo tradicional y al placer de tomarse el café sin prisa

La mezcla de café y alcohol, base del carajillo y del café con orujo, vuelve a ganar protagonismo en bares y sobremesas

La mezcla de café y alcohol, base del carajillo y del café con orujo, vuelve a ganar protagonismo en bares y sobremesasGetty Images

Patricia de la Torre
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Durante décadas, en muchos bares de León pedir un café tras la comida no era un gesto de despedida, sino de continuidad. La taza llegaba humeante y, sin gran ceremonia, aparecía también un pequeño vaso de aguardiente del noroeste, a menudo orujo procedente de El Bierzo, o directamente el café ya mezclado. Era el cierre natural de la comida, la excusa para prolongar la conversación en torno a la mesa. Esa mezcla simple de espresso y licor (lo que hoy identificamos como café con orujo) buscaba acompañar una sobremesa fría y pausada.

En León y su entorno, el carajillo nunca fue solo una bebida alcohólica. Antes que nada, era café: intenso, oscuro, cargado. Luego, era la posibilidad de no levantarse. El orujo, seco y poco dulce, no transformaba el café en cóctel, sino que lo anclaba a un lugar y un momento. Era parte de la cultura local tanto como el pan o el queso. Y sin embargo, a medida que los hábitos de consumo se aceleraron, esa costumbre quedó relegada a los bares de toda la vida y a las sobremesas familiares, casi fuera del radar gastronómico.

Del gesto local a la tendencia global de la sobremesa

En los últimos años, el panorama del café con alcohol ha cambiado radicalmente. Lejos de ser una curiosidad regional, el carajillo está de moda en medios, bares y coctelerías mucho más allá de su origen. Crónicas gastronómicas españolas lo describen como una bebida versátil que "está de moda" y se toma tanto caliente como fría, con una presencia creciente en cartas de bares y restaurantes de toda la geografía.

La prensa internacional también ha puesto el foco sobre él: publicaciones británicas como Delish lo han señalado como uno de los mejores cafés de 2024, destacando su sencillez y eficacia como bebida que reúne café y licor en una sola experiencia sensorial. Este reconocimiento coloca al carajillo en la conversación global sobre tendencias gastronómicas, al nivel de otros clásicos reinterpretados.

El fenómeno tiene también manifestaciones concretas en el calendario culinario español. En Castellón, por ejemplo, cada año se celebra la 'Ruta del Carajillo', donde decenas de locales presentan versiones creativas de esta bebida como parte de la oferta turística y gastronómica local. Además, iniciativas como la 'Semana del Carajillo 43' han llevado la bebida a restaurantes incluidos en la Guía Michelin y la Guía Repsol en ciudades como Madrid, Valencia, Sevilla, Murcia y Alicante, celebrando variantes que van desde la original hasta versiones más golosas, cítricas o estimulantes.

En eventos como el concurso al "mejor carajillo del año" en Madrid Fusión: creaciones elaboradas por cocteleros y restauradores de alto nivel que reinterpretan el tradicional café con licor bajo códigos de alta gastronomía.

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