Diario de León
Publicado por
CORNADA DE LOBO GARCÍA TRAPIELLO

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C uando empecé en esto de escribir, de informar, de exagerar o de callar en los papeles, la publicidad se acotaba preferentemente en las páginas pares del periódico, las de visibilidad secundaria y menor valor, se decía, al ser las impares donde caía de natural la mirada, la atención y las noticias de más rango y, por tanto, sus anuncios eran pocos y más caros. Era publicidad que el anunciante (o agencia) se obligaba a ingeniar, aprovechar espacio, esmerar diseño y afinar en persuasivo el mensaje. ¿Cómo imaginarse entonces que la publicidad acabaría hoy dictando en toda página y escena informativa?... y en la calle, eventos, congresos, cartelerías... o en el deporte: los estadios ya son toda una valla anunciadora y las camisetas perdieron la identidad original del club para ser ahora un vago recuerdo en colorines avasallado por una publicidad mandona (en ciclistas y pilotos la exageración abruma, van empapelados en pegatinas). ¿Y qué decir del photocall , panel plagado de logos y firmas por el que desfila para la foto el artista, el famosete, un locutor o la peña entera de una convención, convirtiéndose así en un estampado más?... ¿queda en cualquier pantalla algo que no esté asediado por anuncios?... ¿es que se acabó la imagen limpia de polvos y de pajas (sí, esas y esos que el agudo lector ya se ha imaginado)?...

Mal está que ironice aquí con esto. A la publicidad ha de estarse agradecidos y de ella vive un periódico y todo medio informativo, que desde que pueden ser digitales y baratos plagan ya de cabeceras el horizonte, llevan al límite la competencia y rinden el producto, o sea, el espacio, así que ya puede la publi cercar toda noticia y hasta colarse dentro de ella obstaculizando o disuadiendo la lectura con vallas y vallas de ofertón y tentetieso. La disculpa: Es fenómeno universal y todos lo hacen. Lo sé. ¿Y no queda otra?... Pero nadie se me ofenda: a menudo es publicidad abusiva e invasiva pareciendo no respetar el trabajo y la dignidad del periodista que ahí escribe embutido con banners, anuncios, más anuncios, flags, impactos... hasta acabar pareciendo un ciclista.

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