Diario de León
Pedro García Trapiello

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Vive Dios que sí, que muy guapa verá la gente la tiranía que sepa darse bien el colorete y teñirse el pelo dejando un flequillo como trampolín para zambullirse en ganancias y piscinas de champán. Ahí van los primeros los dueños de las tecnológicas que tienden por naturaleza al monopolio y, desde él y de un brinco, a esa tiranía de los viejos déspotas ilustrados sin nadie que les tosa. El dios Google, por ejemplo, tiene demasiada pinta de Monopoly al ser dueño del saber y del comunicar en Occidente como proveedor de servicios; y con extrema facilidad puede influir o torcer opinión, información, comercio, finanzas, política, diplomacia... Y como se ve dios se siente omnipotente ese Google por conocer todo de ti y del mecanismo que mueve el mundo y esta vida que dirigen a distancia con un mando que no sabemos quién lo tiene de verdad. Y ayer el Oráculo de Pedrún, tras sacudirle veinte leandros, nos adelantó un futuro que se presenta aún más inquietante: No os sorprendáis, dijo, de que Elon Musk diga ahora, y lo ha dicho, que el tuiter que compró convirtiéndolo en una X enigmática le importa ya un carajo y hasta podría venderlo o desentenderse de ese artefacto que corrompe voluntades o elecciones. Lo compró para ganar la Casa Blanca y, objetivo cumplido, a otra cosa, mariposa. Porque hoy Musk ya se ve más cerca de ganar también el mundo, o sea, el mundo blanco, y sin dejar de mirar al mundo amarillo del negociado chino y al mundo pardo de rusos o moros como socios estratégicos. Soy sincero, dijo el Oráculo, y las piedrecillas no mienten: Musk se está planteando ahora comprar al dios Google. Y si no quieren vendérselo, tendrá que devorarlo por las patas al tener capacidad de crear otro gigante que lo engulla; y para ello dispondrá de las nuevas leyes y puertas de mercados que le ofrece estar a la diestra de un Trump obligado a ser generoso con este Midas loco sin límites ni en el espacio exterior al que sube con cohetes de propulsión a chorro. Y hará guapísima su tiranía lo mismo que Alemania vio un día muy guapo a Hitler.

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