Diario de León

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Igual que mear contra el viento es contraindicado si no quiere uno mojar perneras y zapatos, escupir al cielo se desaconseja por la misma razón. Pero ahí va Elon Musk, qué ínfulas. Quiere ser el rey de Marte y escupe al cielo supercohetes de su SpaceX que o revientan al poco o explotan a lo bestia sin siquiera despegar, como le ocurrió el día 18 al último. Nuestro paisano Jesús Calleja libró estas cosas en su brevísima excursión al pórtico celeste por hacerlo en un cohete menos insultante y sólo para turistas de pasta muy larga, cohete con el que Jeff Bezos querá también ser rey un día en algún planeta, quizá por ver si puede poner un centro logístico de Amazon o montar alguna minería rara, caso en el que debería haber invitado a Victorino Alonso, que de pillaje minero y pelotazos cósmicos sabe lo que no está escrito. Y es que hay un refrán español que quizá Bezos conozca por ser nieto de vallisoletano, aunque seguramente ignora el arrogante Musk, que debería tenerlo muy en cuenta: «El que al cielo escupe en la cara le cae».

Y escupiendo al Cielo de la Inocencia se ve reiteradamente a Pedro Sánchez como se vio tanto y se verá al Ábalos o al Cerdán, de modo que si el líder no deja de escupir, no parece difícil que pueda caerle un japo como un sapo que le tape el ojo y hasta le deje tuerto. La derecha, que tampoco está para escupir alto, sabe que es hora del rejón de muerte y lo disfruta aconsejando al perro sanxe, al futuro tuerto, que lo arregle con un parche bucanero de piel de polla en el ojo, solicitando después ingreso en algún club selecto de corsarios, que puede ser caribeño o venezolano, según aparezca o no en esa marejada algún Hidalgo en hidroavión o Zapatero en bata y zapatillas, nombres que bailan en audios y apuntes de la guardia operativa y la pesquisa judicial que remueve papelote, petacas de ordenata y esos lápices digitales que no saben escribir sus trampas y tretas sobre barra de hielo, que es lo que debe y sabe hacer el corrupto profesional de guante blanco hasta el codo, o sea, el de la «corrupción premium», que dice Rufián señalando a populares... exceptuando al Tellado, que a lo peor sale en el bollo.

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