Dios y Satán
No hay dios que no tenga un demonio al lado, un diablo debajo o un lucifer rondándole el imperio. En esto todas las religiones son iguales. Ninguna logró inventar otro binomio más funcional. Es más, el Bien y el Mal van tan juntos, que algunos les confunden al adorarles o servirles; y pasa lo que pasa, que si a uno le abren la puerta delantera, el otro se cuela por la de atrás. Nunca pueden ir separados, se necesitan, se retroalimentan. Y si Trump dice en el espectáculo-funeral de Charlie Kirk que «sin Dios no hay Estados Unidos», ¿no acabará diciendo tras verse ya como «el Estado soy yo» que también es el Dios creador de la Tierra plana y de la Biblia en verso de pie quebrado, dando paso por la puerta trasera a un Satán peleón como su única pareja en el baile de los dogmas absolutos?... De nada le valdrá levantar muros en las fronteras de su pasión eclesial americana que hasta un diablo cojuelo podrá saltar con brinquito y zapateta para que entonces, —y nunca mejor dicho— se le arme en su propia casa la de Dios es Cristo. Invocar el nombre de Dios en vano no va con este tipo que se cree y se luce como un otro dios de oro en el Cielo de los dividendos, mientras el vicario de Cristo en Roma ya ve que algún anticristo de pelo amarillo busca fundar otra iglesia que está aboliendo la compasión y la justicia para poder despejar el campo, campo de golf en el que emula a Dios jugando a los bolos con el Cosmos, que en su caso será darle un estacazo con palo hierro-7 a este planeta-bola para meterlo en su bujero, apuntarse el hoyo e ir a por el siguiente con la Luna o Marte tras volver como amiguito de un delirante Elon Musk de propulsión a chorro. Y si en ese funeral viene detrás su vicepresidente JD Vance con que «Cristo es el único rey», ¿será que espera —como católico converso— verse virrey «por la gracia de Dios», acuñándolo así en cada dólar de plata como en doblón, mientras su jefe manda hacerse una carroza de oro al gusto de la que le puso el Carolo III de la Gran Bretaña, ese que se bajó el calzón de blonda ante su pijo-pilón vistiendo un paletó recamado como el que usaba el Fernando VII de nuestra canción infantil?...