Diario de León

DISTINTAS FORMAS DE VER LEÓN

FRANCISCO JAVIER GAY ALCAIN

Administrador Diocesano de la diócesis de Astorga

Al servicio de la verdad y de la persona

DANIEL

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En tiempos en los que todo es efímero, en los que apenas nada parece perdurable, hoy tenemos la alegría de poder felicitar a un medio de comunicación que cumple 120 años. Aquel Diario de León de 1906 ha superado la barrera del recuerdo para entrar en el ámbito de la historia, pues de aquel tiempo no guardamos ya memoria, sino por los testimonios de escritos y documentos como la propia hemeroteca de este diario al que hoy felicitamos.

No puedo adentrarme en contar su más que centenaria historia, ni en ilustrar con anécdotas tantas intrahistorias como las que habrán vivido su redacción y los que han trabajado y colaborado en la misma. Mi desconocimiento de tan interesantes historias y personajes me lo impiden, pero sí puedo ofreceros unas breves reflexiones sobre el cometido que cada día os proponéis y lo que la sociedad puede esperar de vosotros y de vuestra labor. Muchos acontecimientos sociales y culturales, económicos y tecnológicos, han transformado nuestro mundo desde aquel ya lejano 1906 hasta hoy mismo. Si entonces la palabra y los discursos eran parte fundamental del universo cultural, hoy en día las imágenes se suceden a velocidad vertiginosa y las frases apenas ocupan los 140 caracteres del tuit al uso. Se diría que la palabra, por lo menos la palabra sosegada y bien pensada, ha quedado arrinconada en demasiadas ocasiones por los nuevos areópagos de las redes sociales y las nubes de internet, y en su estrambote final sustituida por una inteligencia artificial que no humana, de la que estas líneas ya forman parte como una muesca más en el omniabarcante big data. Y, sin embargo, también el hombre y la mujer de hoy siguen reclamando información sobre lo que pasa en el mundo y en nuestro entorno, y reflexión para poder no sólo conocerlo sino comprenderlo y así responder a los retos con los que nos interpela. La historia del Diario de León es una historia de servicio a la verdad y de compromiso con la propia tierra y con sus gentes. Sólo desde estas claves pueden entenderse cada una de sus páginas y su dilatada existencia. Y el compromiso con la verdad, la necesidad de la comunicación y la vinculación con las propias raíces son también puntos de referencia fundamentales en la comprensión eclesial del papel de un medio de comunicación. En su primer mensaje dirigido a los medios de comunicación, en la XL Jornada mundial de las comunicaciones sociales del año 2006, Benedicto XVI comenzaba señalando como los medios pueden ayudar al bien de la humanidad al facilitar la comunicación, la comunión y la cooperación. Al mismo tiempo, les invitaba, apelando a su responsabilidad, a ser “protagonistas de la verdad y promotores de la paz”. La tarea de un medio, como el Diario de León que hoy es protagonista de estas páginas y reflexiones, no es, pues, tarea menor ni prescindible. Cuando el hombre de hoy corre serio peligro de vivir sólo en la superficie de lo que acontece, la información veraz y la reflexión certera, el diálogo entre los diferentes puntos de vista y el respeto a toda opinión fundada, deben favorecer espacios de comunión y encuentro que permitan ir más allá de las visiones inmediatistas, buscando una verdad que es horizonte obligado para quien busca servir a la sociedad en la que vive. Y realizar esta tarea desde el respeto a todas las personas, y en el servicio especialmente a los más olvidados, a los que apenas tienen voz por sí mismos y necesitan que sean otros los que pongan palabras a la realidad que viven, es el compromiso que siempre debiéramos asumir. Contar, pues, la historia de nuestras tierras y de nuestras gentes, de nuestros pueblos y lugares, dar titulares y contenidos a quienes corren el riesgo de hacerse invisibles en un mundo vuelto hacia lo relevante económica y socialmente, y que olvida que cada persona y cada historia son importantes, es una de las mayores contribuciones que este periódico ha realizado a lo largo de sus 120 años de historia. La búsqueda de la verdad y el servicio a la persona son los dos faros que deben guiar la singladura de cualquier medio que quiera ser fiel a su propia misión. En estos dos puntos de referencia podemos encontrar el objetivo más auténtico y las líneas rojas que marcan los caminos por los que hay que transitar. Cuando las luces de estos faros permiten seguir la ruta correcta, la aventura intrépida de mantener a flote un medio de comunicación, en el agitado mar que es el mundo actual, se convierte en contribución al bien común más allá del mero intento de un sostenimiento empresarial. Nunca será fácil mantener el rumbo, pero siempre será hermoso llegar a tierra o volver a puerto en la convicción de que la ruta realizada ha contribuido a hacer nuestro mundo más humano y, por ello, más divino. Felicidades sinceras al Diario de León, a todos quienes hoy componen y trabajan bajo esta cabecera. Continuad día a día la tarea de quienes con tanto acierto y dedicación os precedieron. Y colaborad, buscando la verdad y sirviendo a cada uno de los que habitan estas tierras, en lograr un mundo más digno de ser habitado.

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