Hoy puede ser un gran día
Cuando a alguien de mi familia —en primer o segundo grado— le preguntan qué me pueden regalar, la respuesta es plana: un libro. Por eso, hoy siento que de algún modo ésta es también mi fiesta, una especie de onomástica de la afición más personal, o como un segundo día mágico, después de la incuestionable noche de los Reyes Magos.
El libro es la llave para todo tipo de conocimientos, de espacios, de sueños, de pasiones... Aquí sí se debe aplicar a fondo la ceranda para elegir bien, pero parece preciso reconocer que sobre gustos no hay nada escrito. Lo importante es leer —casi diría que hasta la guía telefónica, pero ya no queda—, como fórmula para abrir un poco más de espacio entre las cejas, aunque sea con una sola mano para sujetar el móvil o el ebook.
Quizá sea la puerta más factible hacia un conocimiento extendido que tenemos los humanos. Eso sí, deberían atenderse las críticas sobre cómo se facilitan los primeros acercamientos a los chavales y con qué tipo de mamotretos infumables se les castiga. Pero aporta también un poco de esperanza cada estadística anual, en un país en el que se siguen vendiendo miles de libros, aunque sobre su destino —como sobre su final— es mejor no hacer un spoiler.
En España se nos sangra, en estos momentos, con unos impuestos que baten todo tipo de récords. Pero es justo resaltar que al libro sí se le respeta con ese superreducido IVA del 4%.
También hay que plantearse qué se hace con la cultura, en general, en este país. Con el resto. Con esos recintos, museos, iglesias o catedrales que tienen una tarifas inasumibles para jóvenes o familias. Convertir en un lujo el hecho de que unos padres entren en un edificio con sus hijos, debería invitar a pensar en esos afanes recaudatorios.
Especialmente en el caso de la Iglesia, que ni siquiera suele acordarse de poner una rebajita a las familias numerosas, y que dispara a costes astronómicos el acceso a unos templos que quizá deberían mirarse así, desde su punto de vista, como lugares de culto, más allá de su innegable valor artístico.