Diario de León

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Juan Carlos Viloria

Juan Carlos Viloria

De trajes y joyas

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El relativismo moral y político del socialismo, versión sanchista, está alcanzando su cénit en la forma de intentar blanquear el asunto de las joyas encontradas en la caja fuerte del despacho de Zapatero. El PSOE, en 2009, sometió al presidente valenciano, Francisco Camps, a un linchamiento político y mediático sin precedentes y etiquetó al PP como sinónimo de la corrupción, acusado, sin presunción de inocencia, de haber aceptado el regalo de tres trajes (Milano) de una marca ‘low cost’ (Forever Young) cuyo coste apenas alcanzaba los tres mil euros. Absuelto de aquella causa y de otras por las que sufrió un duro encarnizamiento político y judicial durante 15 años, ahora intenta, sin éxito, recuperar su carrera política. Década y media después, con un expresidente socialista imputado por la posesión ilegal de joyas por valor de 1,3 millones de euros y seis delitos por liderar una presunta organización criminal corrupta, ha encontrado en el propio secretario general socialista un amplio margen de indulgencia, protección y excusa con el cínico argumento de que la España de 2026 no es la España de 2007. Olvidando que los principios morales no han cambiado. Ahora dicen que todos los ministros y presidentes aceptaban regalos y que, según la práctica de entonces, se los podían quedar. Otros se apuntan a la teoría de que el presidente Trump la ha tomado con Zapatero y se dedica a volcar móviles que comprometen al expresidente en la operación de rescate de la línea aérea «estratégica» Plus Ultra; que el tasador de las joyas es un facha del PP. Y, por encima de todo, que hay una conjura de la derecha con jueces que prevarican para derribar al Gobierno antes del verano. Cualquier excusa, por disparatada que sea, parece buena para defender a quien los socialistas casi llegaron a canonizar como un santo laico. El relativismo estratosférico de los creyentes seguidores de Zapatero no quiere ver la realidad y dicen que el presidente «superó la prueba», cuando sigue imputado por los mismos delitos. No importa. Con suerte, los delitos fiscales, derivados de un patrimonio en joyas sin declarar, estarían prescritos y ya pueden zanjar el caso ZP. ¡Si Rita Barberá levantara la cabeza!

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