LEÓN EN VERSO
Baila sobre nuestra tumba

Archivo - Varios operarios durante las obras de reparación de las vías en Adamuz el pasado mes de enero.
Primero fallan las luces que nadie arregla; luego, llegan las vibraciones y así emerge la tragedia. Isaac Asimov lo sabía desde que huyó de su Petrovichi natal agarrado a la teta materna poco después de que los bolcheviques aplicaron por primera vez esta fórmula del laboratorio. Lo explica la rana a cocción lenta. Primero, se encaja que el tren se aleje de la puntualidad; después, parece hasta normal alguna avería y extracción en mitad de la estepa o a pie por el interior de un túnel; de repente, asumes que lo mejor es llegar vivo a la estación y poder besar a los niños dormidos. Una vez abducido por el sistema es más fácil que no te revuelva el estómago el comentario de los mandarines que leen los mensajes del Gobierno en la tele pública que se financia con el dinero que se detrae del balasto. Ya te sabes domesticado para el siguiente envite del ministro de la muerte, con el espíritu crítico mancillado con el consuelo de que entre los muertos no está tu madre, ni tu hija, ni tú, enajenado por el topetazo a doscientos por hora que te deja para poco más que sentir impotencia ante un sembrado de cadáveres calientes y ante el espejo de la vida quebrada de gente que agoniza con las extremidades arrancadas por hierros lacerantes. Como la conciencia del último voto. El baile en el mitin es sobre nuestras tumbas. Siempre puede ser peor. La puta del ministro sería ya directora general de seguridad a poco que los jueces y los periodistas de la fachosfera hubieran mirado al tendido cero, a recibir las lisonjas de un consejo de administración en Prado del Rey a la misma hora que flotaban cuerpos en la penúltima riada. Quién no tiene constancia de ese sindicalista leonés consejero de Adif que empalmó a dos hijos en la empresa. Ceuta se pintó con barniz de la Palma y Adamuz, con la sangre de Urda. Siempre hay crímenes para sepultar uno anterior. El gobierno dejó la tabla de surf en la playa del amor para saltar sobre los muertos sin mirar a los ojos a sus familias. Entre el dolor y todo, aquí se presume de la entrevista de Asun Puente a un ministro de Fomento, contrariado ese día porque jamás le habían preguntado por el ERTMS.