Efectos locales de las guerras planetarias
El mundo se ha tensionado con la irrupción de Donald Trump como el hombre más poderoso del Planeta. La situación está facilitando todo tipo de lecturas. Las bolsas aplauden su regreso al despacho oval, se critica su inflexibilidad en materia social o migratoria, y parece claro que sus amenazas, al menos de momento, son estridentes. Los analistas insisten en que una cosa son las proclamas al público afín y otra, bien distinta, la acción real que llega a plasmarse en los boletines. Con Trump, aficionado a las bravuconadas, nada sorprende a estas alturas. Pero sí resulta preocupante que pueda complicar la economía generando un retroceso importante en el tiempo. Parece claro que la globalización ha mostrado unos ingentes beneficios con el derrumbe de fronteras. A través de la Organización Mundial del Comercio (OMC) se han combatido las políticas proteccionistas abriendo espacios para el libre intercambio de productos sin aranceles. En estos momentos está en marcha la nueva vinculación de Europa con Mercosur, para impulsar los flujos provocando un beneficio repartido entre todos cuando se mira desde la globalidad. Por eso, resulta preocupante que Trump quiera aplicar penalizaciones al comercio como medida de chantaje. Y eso genera, como mínimo, temor al empresariado local.