Premios con trastienda
El corro | pedro vicente
Instituidos en 1984 para distinguir los méritos de los mejores en las diversas disciplinas, los Premios Castilla y León, que anualmente convoca y dota la Junta, han gozado hasta el presente de general aceptación y credibilidad. Sus 25 años de historia han permitido confeccionar un palmarés envidiable del que cualquiera puede sentirse orgulloso. En este tiempo no se han visto envueltos en polémicas y no recuerdo que se haya cuestionado nunca ninguno de los fallos emitidos por sus jurados. No consta que en su concesión haya habido trastienda política y, si ha existido, al menos no ha trascendido.
Esta impoluta trayectoria de los Premios Castilla y León se ha visto empañada en esta edición por una serie de circunstancias que ponen en entredicho esa línea de seriedad y ecua nimidad. Seguramente lo que más ha llamado la atención ha sido que el premio de las Artes haya recaído este año en el ex matador de toros Santiago Martín «El Viti». Gran casualidad que, en plena polémica nacional sobre la fiesta de los toros, por primera vez en la historia un Premio Castilla y León vaya a parar a manos de un torero. Una gran figura del toreo, ciertamente, pero retirada de los ruedos nada menos que en 1979. Las sospechas de que la Junta, en su campaña de defensa de la llamada «fiesta nacional», ha apadrinado en la sombra la candidatura de «El Viti» son tan razonables como las dudas existentes en torno a que la concesión se atenga a las bases de la convocatoria. De la misma forma que el jurado encargado de fallar el Premio de las Artes ha sido plenamente receptivo a la candidatura de «El Viti», ha habido otras dos modalidades cuyos jurados han ignorado sendas candidaturas amplia y sólidamente respaldadas. Las ochocientas adhesiones individuales y colectivas proponiendo la concesión del Premio de las Letras al escritor leonés Luis López Álvarez no han servido de nada. El autor del poema «Los Comuneros» seguirá fuera de ese palmarés, una exclusión especialmente dolorosa, no sólo por el ninguneo a sus méritos literarios, sino también por el desprecio que ello supone a su generosa contribución a la causa de la comunidad autónoma. Doblemente lamentable. Otra candidatura que ha caído en saco roto ha sido la que proponía la concesión del Premio a los Valores Humanos a los jesuitas asesinados en El Salvador en 1989. Ni la justicia de ese homenaje póstumo ni la imponente relación de adhesiones -encabezada por todos los ex presidentes de la Junta y de las Cortes de Castilla y León- han conmovido al jurado, que en su lugar ha preferido conceder el galardón al Grupo de Rescate de bomberos coordinado por la Junta de Castilla y León. Hace al caso significar que dichos bomberos, que alcanzaron gran proyección mediática a raíz de su intervención tras el terremoto de Haití, no integran ninguna ONG, sino un grupo profesional de elite que se limita a realizar su trabajo.
Por si no fueran suficientes desatinos, días antes de que se fallara el premio del Deporte dos de los tres diarios de Salamanca publicaron como decisión tomada la concesión del galardón a Vicente del Bosque. La información partía de fuentes fidedignas: El fallo del jurado así lo confirmó.
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