Diario de León
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Nubes y claros | maría j. muñiz

S i en lo mío se cobrara al peso, sería inmensamente rica. En más de 20 años he escrito tanto como para no recordar la gran mayoría de las ideas y palabras que han volado de mi cabeza a mis dedos. Muchas, muchísimas otras, están grabadas a fuego en esta mi experiencia profesional, que coincide con mi experiencia vital hasta el exceso. Me lo recriminan y lo asumen (como a todos mis compañeros de vocación) quienes saben que no hay vacuna para esto.

Como para mi desgracia la letra no se cobra al peso, las ganancias son mucho menores. Al menos físicamente hablando. No soy lista ni hábil rentabilizando mis esfuerzos, vender es un término que me eriza los pelos del cogote y siempre he pensado que la inteligencia que se presupone a los que están por encima de mí bastaría para hacer justicia y reconocer méritos. No es todavía hora de hacer balance. En mi alforja atesoro enormes y sentidos agradecimientos y olvidos suficientemente significativos. Mis deudas de gratitud son eternas. El resto no es más que un permanente de aquí en adelante. Mi mochila pesa ya tanto con lo bueno que no puedo permitirme el lujo de ocupar resquicios con otras cargas.

Tantos años de ilusión han tenido sus momentos de reconocimientos públicos. Escasos comparados con otras trayectorias, excesivos supongo para otras opiniones. En unos y otros casos son los que hay, así que a conformarse. Lo que nadie puede arrebatarme es el cariño de quienes en tales trances se han alegrado por mí y conmigo. Si hay algo que guardo como preciado tesoro es el cariño (a veces el reconocimiento, por qué no) de quienes han recorrido el camino conmigo. De los amigos, los confidentes, confesores, consejeros o refugio. Quienes me regalan la energía para seguir.

Hoy es un día dulce, por el homenaje. Lo fue mucho ayer, porque quienes me aprecian o quieren han estado conmigo. No hay mayor premio. No hay nada comparable. No hay palabras (ni al peso) suficientes para dar tantas gracias. Teneros es mi mayor recompensa. Gracias. Mil gracias.

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