Diario de León
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D esayunamos insana bollería industrial por un tubo con el nuevo candidato del PSOE en Ponferrada. Pero su discurso previo a la batalla electoral en la capital del Bierzo destila un sabor más natural y menos adiposo que el de sus antecesores. Para empezar, Folgueral no se plantea dar la batalla a su gran antagonista, el popular López Riesco, al menos en la desaforada y frentista línea que los candidatos socialistas han exhibido, con los brillantes resultados conocidos ya por toda la ciudadanía.

Esa declaración previa de intenciones antibelicistas genera como poco un escenario novedoso en la política local, marcada por la desquiciada oposición de los predecesores del arquitecto con ataques durísimos en lo personal y andanadas de sospechas sobre proyectos que como el de la montaña de carbón o el de la municipalización de espacios urbanísticos singulares sólo hallaban una maldad intrínseca en las mentes obtusas de los engendros que el PSOE ha ido clonando para sus carteles electorales en la capital berciana, como a capricho y a beneficio del PP.

El arquitecto Folgueral promete el abandono de esas estrategias y eso podría sumir un tanto en la desorientación no sólo a los gurús mediáticos comarcanos sino probablemente al equipo de un Riesco que se ha ido adiestrando sin quererlo en el cuerpo a cuerpo, con el machete siempre entre los dientes, y que ha visto como al final los ataques kamikazes de las huestes de Velasco primero y de Saavedra después, no han hecho más que hipermovilizar al electorado popular y minar al socialista ante su falta de planes reales para el desarrollo de Ponferrada salvo el de ganar la poltrona a toda costa.

Ese natural perfil bajo que parece ofrecer Folgueral, que arranca con la vitola del buen chico que no genera aquellas fobias de sus predecesores -”que ya es bastante-” no parece crédito suficiente por ahora para ir más allá de unos resultados dignos el 22-M. El catálogo de propuestas inmateriales que ha bosquejado por el momento -”tipo buen rollito zapateril-” produce hartazgo a muchos administrados sin pan. Y si piensa que el hachazo de Zapatero sobre el estado de bienestar de los ponferradinos no va a tener ningún peso en las urnas o que los malos compañeros que suenan para su lista van a resultar inócuos, entonces es que su naturalidad es la de un membrillo.

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