Diario de León
Publicado por
ANTONIO PAPELL
León

Creado:

Actualizado:

Una vez resueltos los forcejeos internos del PSOE que han desembocado en la nominación de Rubalcaba como aspirante en las primarias convocadas para designar al candidato a la presidencia del Gobierno, Rubalcaba tendrá que acometer dos tareas dispares pero igualmente fundamentales: la recomposición de un ideario susceptible de expresarse en forma de propuestas ilusionantes y la reconquista de ciertos territorios del socialismo cuyos miembros han desertado masivamente.

Muchos análisis aseguraron antes del 22-M que el referente principal de las elecciones locales y autonómicas sería el resultado de Castilla-La Mancha; sin embargo, los problemas graves los tiene el PSOE en dos comunidades que, hasta ahora, han sido su principal base de sustentación: Cataluña y Andalucía, verdaderos viveros de votos en el Congreso de los Diputados.

En Andalucía, el resultado más aparatoso ha sido la pérdida por el PSOE del ayuntamiento de Sevilla, pero es el cómputo general en la región el que sin duda ha alarmado a la gran formación de centro-izquierda. Con relación a las municipales de 2007, el PSOE ha caído 8,4 puntos (del 40,65% al 32,22%) y ha perdido 243.000 votos, en tanto el PP ha subido casi 7 puntos (del 32,09% al 39,36%) y ha ganado 375.000 votos. En otras palabras, si en 2007 el PSOE aventajaba al PP en 327.000 votos, ahora es el PP el que aventaja al PSOE en 290.000 votos. En Cataluña, el desastre es parejo, aunque en este caso está agravado por elementos ideológicos que requieren una terapia distinta.

Como es conocido, tras las derrota del PSC en las pasadas elecciones autonómicas catalanas de noviembre, Montilla anunció su próxima retirada en un congreso que se celebrará en otoño. Y las distintas corrientes del partido están preparando su estrategia. En concreto, el sector crítico, más nacionalista, del PSC, llamado «Nou Circle», liderado por Raimon Obiols y en el que figuran, entre otros, los exconsejeros Antoni Castells y Montserrat Tura, pretende hacer de su partido una gran plataforma semejante al Olivo italiano cuyo grupo parlamentario en el Congreso se independice del grupo socialista, que adquiera perfil propio, se encastille en la defensa de la «nación» catalana y reivindique el espíritu del 'tripartito'. En otras palabras, ese sector del PSC persiste en el error de pretender que el ingrediente identitario y la propensión nacionalista predominen sobre el elemento ideológico progresista y el vector social.

Es pronto para saber si Rubalcaba puede aspirar a algo más que a obtener una «derrota digna» en vez de una catástrofe pura y dura, pero lo que sí es seguro es que si no consigue cambiar la situación del PSOE en estas dos comunidades, el intento se habrá frustrado de antemano.

tracking