EL RUBICÓN
Reparto de cromos
La Diputación de León es el Ayuntamiento de los pequeños pueblos, donde deberían estar representados sólo los municipios de menos de 20.000 habitantes. Pero la realidad es bien distinta. El presidente casi nunca es de uno de estos pequeños municipios. Isabel Carrasco lo era hasta ahora, pero este mandato estará en representación del Ayuntamiento de la capital, que nada pinta en la institución provincial. Claro que esto mismo lo hicieron antes otros, del PP y del PSOE. Pero siendo esto poco recomendable, lo es aún menos el hecho de que se utilicen los asientos de la institución provincial para dar cobijo a aquellos que han perdido la poltrona en otros lugares. Por eso nadie entendería que algún político o política de algún gran municipio maniobrara, como lo está haciendo, para buscar el asiento y el dinero que ha perdido en su municipio, porque así lo han querido las urnas al llevarla a la oposición.
Este es el caso de la hasta no hace mucho alcaldesa de San Andrés, María Eugenia Gancedo, que ya está negociando con su partido un lugar en la Diputación. Sus méritos: perder la mayoría absoluta, casi cinco concejales y la Alcaldía en el tercer muncipio de León. Toda una carta de presentación para acceder a la institución provincial y defender desde su nueva poltrona los intereses de los pueblos más pequeños, muchos de los cuales a buen seguro no sabe ni dónde están.
El porqué del posible aterrizaje de la otrora alcaldesa y mandamás de San Andrés en el salón plenario de la Diputación parece claro, a decir de no pocos en el PSOE: el peso de la agrupación y los votos que aporta para la elección de una lista de diputados, los cinco de León, que se prevé polémica en el seno del Partido Socialista. Y más lo será si al nombre de Gancedo se le une el del secretario de desorganización, Ibán García del Blanco, que una vez se ha quedado fuera del reparto municipal -Francisco Fernández, portavoz, flanqueado por Rodríguez Picallo y María Rodríguez, como viceportavozas- son muchos los que sospechan que se encamina hacia la Diputación. Estos movimientos harían que la lista de cinco alcaldes ganadores por León: Matías Llorente, Carmen Mallo, Luis Rodríguez Aller, Ana Ferrera y Julio Llamazares, bien podría verse reducida a tres o incluso dos.
Es lo que sucede cuando la Diputación se utiliza sólo cual vil reparto de cromos sin criterio.