Diario de León
Eduardo Aguirre
León

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Un detective de novela negra lo expresaría así: «Cuando el gastillo se dispara, el presupuesto cae acribillado». Mi madre: «Si sólo tienes para mortadela, no pidas solomillo». Y un político irresponsable: «El que venga detrás que arree». Si escribimos recientemente que al contemplar el estadio Reino de León, una de las mejores obras de nuestra arquitectura contemporánea, nos surgía el dilema de si hoy sobra pirámide o falta faraón, ahora, en Villaquilambre, encontramos una edificación de las de «ay, babilonio que mareas»: la ampliación del consistorio. Tendrá un coste final de alrededor de 4,5 millones y medio de euros, canti dad muy superior a la inicialmente presupuestada. El nuevo de equipo de gobierno no tiene para pagar lo ya hecho, ni para concluir lo que falta, por lo que ha pedido a la Junta de Castilla y León que le eche una mano con el mayor número posible de dedos. Están angustiados. Asimismo, han llamado a las puertas de la Diputación. Y deberían hacerlo también a las del cielo, pues necesitan un milagro, del tipo que aparezca petróleo en la parcela.

Es comprensible que todo municipio quiera contar con edificios que sean el asombro de las futuras generaciones, pero también ha de serlo que los constructores aspiren a cobrarlos. Al parecer, el ayuntamiento zardino no cuenta con dinero ni para decorar las instalaciones con fotos del Fary. Dicen que quizá haya que concluir la obra con personal municipal. Como en Fuenteovejuna, un clásico del trabajo en equipo.

El nuevo edificio es de excelente factura, ideado de acuerdo al llamado urbanismo sostenible. Nadie debe cuestionarse su necesidad, ni el mérito arquitectónico del proyecto, pero este no puede empezar costando menos de tres millones y luego subir hasta los 4,5. Sí, tendrán que encontrar petróleo, y no sólo chorritos. A borbotones. Claro que peor lo tienen en el Ayuntamiento de San Andrés. En el ejercicio anterior -"según el PP-", se gastó 10 millones de euros más de lo presupuestado. De ser cierto, aquí necesitarán que aparezca además de oro negro, también del amarillo, del blanco, y dos o tres minas de diamantes. Más que milagro, milagrazo. Algunos son de gastillo fácil, disparan sólo con pólvora ajena.

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