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FELIPE RAMOS
León

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E stá claro. El desfacedor mayor del reino quiere llegar hasta las últimas consecuencias con su plan de acabar con todo lo que hizo el anterior equipo de gobierno del Ayuntamiento de León. Así a los Fernández Ladredas, parques de porque lo digo yo y rastros varios, ahora suma los maceteros gigantes y la Sociedad de Turismo. A este ritmo el gran alcalde de León va camino de entrar en el libro Guinnes de los Records, mira como la concentración de pendones. Tan ocupado está en deshacer que el gran regidor popular está dejando hacer a su portavoz, que anda de acá para allá, cual zascandil, y quiere controlar todo lo que sucede en el Ayuntamiento y fuera de él.

Y ahí está el gran López Benito, cuyo mayor mérito en su carrera política ha sido el de traicionar a todo aquel que ha confiado en él, bueno eso y ser concejal de Gordonyiyo en el mandato pasado para poder ser diputado por León, haciendo pero sobre todo deshaciendo a su antojo, con el beneplácito de Emilio Gutiérrez. Lo último pasa por querer acabar con el contrato de gestión de la depuradora que Saleal adjudicó mediante concurso público a Aquagest. Es verdad que se concedió a cuatro días de que se celebraran las pasadas elecciones municipales y, pese a que se cumplió con los plazos legales, bien se podría haber esperado. López Benito esgrime ahora que ésta fue la oferta más cara y por eso desde la presidencia de Saleal, que recibe del alcalde, exige que se lleven a cabo dos informes externos, de los que no se sabe su coste, para dilucidar si el contrato está bien adjudicado o no. Con esta decisión pone en entredicho a todos los miembros anteriores de Saleal, incluidos los de su partido que votaron a favor, y a los técnicos municipales, porque el voto a favor de esa concesión se hizo a la vista de los informes favorables de estos técnicos.

En el camino, el gran portavoz de Emilio Gutiérrez, al que éste permite asistir a esa primera reunión de constitución de Saleal, en la que no tenía derecho a estar y en la que es él quien decide qué hacer y qué no hacer, oculta que su mujer trabajaba para Aquagest y que fue despedida y que es amigo personal del director general de Gruporaga, Javier Nuevo, cuya empresa concurrió al concurso en una UTE con Aqualia. Y mientras Gutiérrez a desfacer, que es lo suyo, y a mirar para otro lado, como en la rebaja del IBI. Cuidado Gutiérrez, que el de Gordonyiyo es experto negociador pero para sí y para sus empresas, como Hosteleón, y cuando ya no pueda sacar más jugo dejará de exprimir y buscará cómo deshacerse de las cáscaras. A desfacedor no lo gana nadie.

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