EL RUBICÓN
Tirar la piedra
Dicen que el fin del mundo, que los mayas cifran para este bisiesto 2012 —será por eso que algún político y ex político ya llenó o está llenando la buchada por lo que pueda pasar—, se certificará con un gran juicio final. En él estará toda la humanidad: los de aquí y los de allá, los buenos, los malos, los peores y... los políticos, incluso los honrados que, como las meigas, haberlos hailos, eso sí nadie los ha visto. Un juicio en el que se cogerá al que lo ha hecho bien y se rechazará a quien lo ha hecho mal o rematadamente mal.
Todo lo contrario a lo que sucede en la vida política española, leonesa y planetaria. Ahí el que lo hace mal es premiado con un puesto mejor y... a vivir. ¿Que no se lo creen? Miren si no lo que ha sucedido con la subida ilegal del IBI de León. Esa que perpetró el ínclito socialista, Miguel Ángel Fernández Cardo, a razón de más de un 26% en el 2008 y que pagaron todos los leoneses. El TSJ de Castilla y León lo dejó claro: no se debía haber aplicado porque no fue publicada en tiempo y forma. El susodicho se enrocó, negó la mayor, culpó hasta al de la imprenta del Boletín Oficial de la Provincia y, de la mano de ese gran y ahora millonario alcalde que fue Francisco Fernández, recurrió ante el Supremo.
Perfecto, a los 5,3 millones que deberá abonar el Ayuntamiento de León, un dinero que no tiene, hay que sumarles los 79.000 euros del recurso. ¡Qué le vamos a hacer! El gran, por lo de alto, Cardo tenía el capricho de ir al Supremo y allá que fue. Y ahora resulta que el alto tribunal ha venido a calcar la sentencia del TSJ de Castilla y León. Vamos que ha cogido el recurso, lo ha leído y ha dicho: vamos a juzgar a Garzón.
Y es que cuando hay un político de por medio, y si éste además se llama Miguel Ángel y se apellida Fernández Cardo, lo que triunfa es la máxima de la Ley de Murphy de «si algo es susceptible de empeorar, empeorará».
Y en esas está el Ayuntamiento. Obligado a pagar 5,3 millones que no tiene, sino más si amplia el pago a todos los ciudadanos, algo que debería hacer. ¿Y Cardo? Disfrutando de su premio. Ahora es procurador en las Cortes de Castilla y León a razón de más o menos 74.000 euros al año, euro arriba euro abajo, más dietas. Y desde ahí, desde su atalaya de Valladolid, se ríe de León y de los leoneses y da la callada por respuesta. Por que él tiró la piedra y ahora se esconde casi tanto como sus cómplices en esa ilegal subida del IBI. ¿Verdad Javier Chamorro?