editorial
Gutiérrez fulmina el corralito de las multas
La decisión del alcalde de León, Emilio Gutiérrez, de acabar con la lista de los 250 agraciados a los que no se les tramitaban las multas de tráfico generó ayer mucha sorpresa entre la ciudadanía. Y no es para menos porque era un asunto que había enraizado entre la clase política leonesa sin que la ciudadanía tuviese conocimiento de un desmán de esta envergadura.
La decisión de Gutiérrez es plausible y más si se tiene en cuenta que la red de corruptela que suponía el corralito de las multas estaba ya tan institucionalizada que no llegó con una reclamación verbal sino que el alcalde tuvo que acudir a una comunicación por escrito a la tercera para que se acabase con esta injusticia hacia el resto de ciudadanos.
El alcalde ha sido valiente al tomar esta decisión que acaba con 20 años de prebendas durante los cuales se fueron sumando nombres a un listado de personas que tenían inmunidad en materia de multas de tráfico porque el número de beneficiarios se incrementaba sin que apenas se produjesen bajas.
Lo más llamativo de la situación es que en el Ayuntamiento de León se han producido sucesivos cambios de color político y nadie hizo nada por solventar esta red de corruptela e incluso los diferentes responsables se limitaron a sumar nuevos nombres de los suyos para ampliar aún más lo que nunca se debió haberse iniciado.
Lo fácil era seguir enganchándose a esa trama ilegítima de inmunidad y engordarla aún más, pero el actual alcalde ha optado por hacer lo contrario de lo que hicieron sus antecesores en el cargo. La lista de matrículas ha sido anulada y se empezará desde cero para que únicamente figuren aquellos vehículos que debidamente se acredite su labor pública, como en el caso de los coches policiales. El corralito de las multas era una corruptela inaceptable.