Diario de León

LA 5.ª ESQUINA

Bajo el sol de los membrillos

Publicado por
JESÚS Á. COUREL
León

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El cineasta Víctor Erice estrenó su primera película, El espíritu de la colmena en 1973; después vendrían El sur (1983) y El sol del membrillo (1992), desapareciendo después de la escena cinematográfica porque de obras maestras no vive el hombre en un país como el nuestro. Su última película es un documental sobre el pintor Antonio López que, a lo largo de dos horas, nos muestra como el artista pinta un membrillo de su jardín. Mientras el artista entabla su particular lucha con el lienzo, explica a sus seres más próximos como es su trabajo. La obsesión por capturar imágenes, en este caso un simple membrillero, es una constante en el arte. El pintor, en la épica existencial por guardar memorias de espacios y tiempos, termina por aportar al objeto una dignidad casi humana. Por ello, la película no solo narra la relación entre un objeto y quien lo representa, sino que describe un poema sobre la existencia, un canto a la naturaleza que bien merece el membrillo. Y de este fruto sabe mucho la familia Ledo de Villafranca del Bierzo.

El árbol del membrillo, como otras herencias culturales, es originario de Asia Menor. A nuestro país lo trajeron griegos y romanos que lo comían cocido y endulzado con miel. Incluso las semillas sirven para hacer bandolina, que asentaba el cabello después de atusado. Este bloque de pura dulzura, vuelve al mercado con la marca de Alberto Ledo, heredero de aquella fábrica villafranquina, fundada en 1818, y que en los años 90 del siglo pasado cerró sus puertas, tras décadas de meter en almíbar las mejores frutas del Bierzo; además de elaborar turrones, chocolates, escabeches de aves y truchas, pimientos y los higos pikled. Alberto Ledo, junto con su madre, abren de nuevo las puertas de la antigua fábrica de almíbares y conservas para trabajar, con la mirada puesta en la tierra, en la elaboración de sabrosos productos, sean membrillos (dulce estrella de la casa), cerezas en almíbar o mermelada de castañas, fruto al que la única empresa de transformación, La Oricera en Balboa, dedicará unas galletas que pronto saldrán al mercado.

En la vieja fábrica de la familia Ledo, Alberto enseña la maquinaria que usaron sus antepasados para elaborar los productos que tanta fama y dinero dieron a sus dueños. La publicidad anuncia visitas guiadas «todos los días a cualquier hora, previa llamada telefónica», con venta y cata de vinos en su bodega. La pasión del pintor Antonio López o la del joven empresario Alberto Ledo, nos enseñan que el éxito y la felicidad se encuentran con frecuencia en la naturaleza, bajo los efectos del sol sobre el membrillo… Había que hacer algo.

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