EL RUBICÓN
Fondón
Se veía venir. ¡Qué listo es el malagueño este del Medel! Lleva mareando la perdiz casi dos años, para a última hora dar un portazo y decirle al gobierno que se coma él los activos tóxicos de la caja leonesa. Vamos las deudas, incluida la de Santos Llamas.
Llámenlo ustedes como quieran: nacionalización, intervención, rescate... La realidad es que el Gobierno se ha visto obligado a sacar del fango a Caja España-Duero. Un fango en el que la metieron los políticos con una gestión sin control y en la que primó el despilfarro. Y, como ya he dicho en no pocas ocasiones, aquí todos son culpables: PP, PSOE y UPL y, por supuesto, los sindicatos UGT, Comisiones Obreras, Csica; hasta algún sindicato agrario, como Asaja.
Todos ellos participaron, en algún momento, en esa política de despilfarro que ha acabado por hundir la Caja. Esa Caja leonesa que, cuando no estaba dominada por la voracidad de la clase política, sirvió para crear la Universidad de León, por poner sólo un ejemplo.
Pero, claro ¿cómo puede resistir cualquier entidad que sólo a su presidente, hoy ex presidente, le concedió créditos por valor de 80 millones de euros, 13.000 millones de las antiguas pesetas? Una entidad que ha permitido que este ex presidente y hasta hace apenas un mes consejero no pagara prácticamente un euro de su multimillonaria deuda. Para él sí existe la conocida mora bancaria, que no es más que aplazar los pagos por un periodo de tiempo. El resto a pagar, y a tocateja, que sino intereses, primero, y embargo y desahucio, después.
El de Llamas es la punta del icéberg, pero por el camino aparecen otros casos de despropósito contable, como el de Cecilio Vallejo, que a su sueldo de 115.000 euros al año sumó facturaciones por trabajos a la Caja por encima de los 331.000 euros, pese a que expresamente lo tenía prohibido. Por no hablar de la millonaria indemnización de 554.000 euros, que se llevó el ínclito Francisco Fernández. ¿Y el fiscal? En su despacho.
Y mientras todo esto y mucho más que no nos han contado sucedía, a los de la Junta y el PSOE castellanos se les ocurrió reunirse un día, en Pucela por supuesto, que cuando de hundir a León se trata no hay sitio mejor, para crear lo que dieron en llamar el «músculo financiero». El tiempo y la realidad ha venido a demostrar que ese sistema financiero estaba, como los políticos que lo gestionaban, fondón. Pero ahora el gimnasio se lo vamos a pagar entre todos.