Diario de León
Publicado por
Armando Ramos García. BenamaríasManuel Fernández Campos. león
León

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A propósito de

Ángel Vallejo

Te llevo». Estas fueron las palabras que me dice don Ángel (secretario de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede) al salir de la iglesia de Vega. Acababa yo de llegar en tren arrastrando una pesada maleta.

Debía recorrer más de tres kilómetros para llegar a Benamarías. Agradecido por este ofrecimiento que no podía no aceptar, en pocos minutos don Ángel me dejaba en mi pueblo.

La primera vez que vi y escuché a don Ángel fue en esa misma iglesia de Vega con ocasión de una misa funeral por un vecino de esa localidad. Tuve entonces una impresión extraña: este cura «no es como el resto de los curas que conozco que acuden a los pueblos a celebrar la misa»; habla con mucha claridad; pone unción en sus palabras; sus homilías llegan a la gente porque dice cosas con mucha convicción y transmite con claridad las enseñanzas evangélicas…

Lo pude comprobar más adelante en mi pueblo cuando él acudía a celebrar la Eucaristía de los domingos. Antes de entrar en la iglesia, se entretenía charlando con los vecinos con una sencillez y una amenidad que me encantaba.

Muchas veces he hablado con él en esos y otros momentos. Al año siguiente de haber sido destinado en Roma, volvió al pueblo «a despedirse», decía. Ya era entonces «monsignore», pero seguía siendo el mismo, con su sonrisa y su amenidad.

Delante del atrio de la iglesia, una fotografía con los feligreses presentes, inmortalizó el encuentro.

De risa fácil, de conversación amena, de doctrina profunda y clara, de capacidad para desempeñar los cargos que se le encomiendan, a nadie por aquí le ha extrañado que haya sido designado para cargos tan importantes al servicio de la Iglesia y del pueblo de Dios.

Sobre perros

y bicis y viceversa

Al señor Emilio Gutiérrez, alcalde de León. Señor Emilio, digo yo que para cuándo vamos a poder pasear por nuestro paseos y parques sin que las bicicletas nos den unos sustos de muerte... y por las aceras ya ni le cuento.

Otro tema es el de los perros. Pena me da pasear por nuestro entrañable Paseo de la Condesa y ver cómo los perros campan a sus anchas por los jardines y sus dueños tan contentos. No sé para qué existen las señales. Baje un poco la mano en este sentido y el pueblo entero se lo agradecerá. Un amigo de León.

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