LA VELETA
Futuro del PSOE
El barómetro de julio del Centro de Investigaciones Sociológicas constata el fortísimo desgaste del PP pero no anuncia la recuperación del PSOE, que sigue cayendo. En dicho sondeo, la intención de voto del PP era del 32,5% por el 27,2% del PSOE. Por consiguiente, el PP cae 1,5 puntos porcentuales desde el barómetro de abril y el 12,1% desde las generales del 2011 (obtuvo el 44,63%), en tanto el PSOE cae un 1% desde abril y un 1,6% desde las generales (28,76%). El PP se hunde pero el PSOE no se recupera desde el suelo de las anteriores elecciones generales, que fue, no se olvide, el más bajo de toda la etapa democrática, incluidas las primeras elecciones de 1977 en que el PSOE todavía compitió con otras formaciones socialistas (logró entonces el 29,32%).
La última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas partió de un trabajo de campo realizado entre el 1 y el 10 de julio. Se agota el mandato a corto plazo que recibió Rubalcaba del 38 Congreso Federal: la renovación ideológica del PSOE, que culminará en la conferencia política del 8 al 10 de noviembre. Tras este ritual, la exigencia de unas primarias abiertas —impuestas también por el congreso— arreciará, y habrá quienes mantengan la tesis de Ferraz de que dichas primarias han de celebrarse después de las elecciones europeas del 25 de mayo de 2014 y quienes pretendan una convocatoria anterior. Ferraz es partidario de la primera opción, con el apoyo de Andalucía, que, tras el relevo de Griñán y la llegada de Susana Díaz, preferirá demorar cualquier cambio hasta que la nueva presidenta se haya asentado
Naturalmente, en ese momento (o antes, como le reclaman muchos conmilitones) Rubalcaba tendrá que decidir si se presenta o no como cabeza de cartel. Está en su derecho de intentarlo pero debería antes meditar su posición: el 74% de quienes se declaran votantes socialistas en la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas dice sentir poca o ninguna confianza en él. Y aunque esta opinión adversa esté enmarcada en el rechazo general a los políticos que manifiesta en general toda la muestra, la gran pregunta que deben formularse todos los socialistas es la de si otro candidato, menos implicado en la legislatura anterior y por lo tanto menos contaminado por la crisis, estaría en mejores condiciones de remontar. Naturalmente, no basta con la incontaminación: quien aspire a relevar a Rajoy, seguro candidato popular en las próximas generales, tendrá que mostrar una talla personal relevante, algo no demasiado fácil de encontrar en la nómina de quienes ya se postulan como candidatos.
Sea como sea, el Partido Socislista debería marcarse un plazo hasta la conferencia política, pasado el cual ha de reaccionar a la actual atonía. Porque, evidentemente, su referencia no ha de ser la mala situación del PP sino la evidencia de que su actual oferta personal y programática no garantiza ni mucho menos su resurrección.