LA VELETA
En precario
La vuelta al cole este año se hará con menos maestros y, probablemente, con más padres de alumnos en paro. Se hará, desde luego, sin una buena porción de los hijos de inmigrantes que un día enriquecieron nuestro país y se ganaron la vida y que han regresado a la tierra de la que salieron La vuelta a la Universidad, pública, tendrá las tasas más altas, diferencias brutales e injustas entre comunidades autónomas, mucho menos dinero en becas y un encarecimiento vertiginoso de los precios de los másteres. Es estadísticamente probable que entre los padres de los universitarios haya también más parados que el curso anterior. Hay investigadores que no volverán al cole en setiembre, personas muy cualificadas --a las que ha costado un dineral preparar-- y que rendirán en los USA o en la UE, con una sensación de amargura respecto de su propio país De todo el destrozo que están suponiendo los recortes, el de la educación y la investigación me parece el más grave, el que más pone en entredicho nuestro futuro como país, el que más nos resta, nos hipoteca y nos empobrece.
No creo que haga falta que pasen demasiados años para comprobar el retroceso como país, la frustración, la penuria que esta situación va a provocar. Cansa un poco tener que repetirlo, pero un país con la gente más preparada tiene más posibilidades de empleo, es más rico en todos los sentidos, tiene una mejor calidad de vida.
Será una vuelta al cole varios peldaños por debajo de la anterior, que a su vez fue peor que la otra, y que se produce cuando venimos de un verano en el que algunos colegios han permanecido abiertos para garantizar así la alimentación de los niños. Enunciado este que resulta escalofriante.
Todo ello crea una sensación de frustración y pesimismo que se hace difícilmente soportable. En los últimos años en España se había conseguido una educación pública obligatoria y gratuita, algo que había transformado y mejorado nuestro país hasta límites no conocidos. Se había logrado un acceso a la Universidad como nunca antes había existido, con las evidentes buenas consecuencias para el progreso de un país y para la calidad de vida de todos sus habitantes. Todo eso parece que empieza a menguar con consecuencias que serán negativas no sólo para los estudiantes y los padres, para todo el país Hay quien nos quiere vender que hemos estudiado por encima de nuestras posibilidades, que si hay muchas universidades, que demasiados pocos alumnos en según que cursos.
Una vez más se exagera con la intención de descalificar y se quiere que nos sintamos mal por tener una notable población universitaria o una plantilla de profesores que permita una correcta escolarización en los tramos no universitarios.