Diario de León
Publicado por
JAIME LOBO ASENJO.
León

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Las cosas de Palacio, van despacio. Nunca mejor dicho. En estos ultimos días, nos hemos enterado por los medios de comunicación, que la finalización de las obras del Palacio de Congresos y Exposiciones de León, que prometiera ZP en un Consejo de Ministros celebrado en San Marcos, allá por 2004, se posponen al año 2018, con lo que si se cumpliera este plazo habrían pasado casi catorce años (cuan largo me lo fiais que diría el Tenorio), y se reduce su presupuesto final de 76 millones de euros (se dice pronto de millones), al eliminarse la cubierta que suministraría energía solar al edificio, que contará, si se acaba, con un auditorio con capacidad para 1.200 personas, dos salas menores de 600 plazas e instalaciones para ferias y exposiciones.

Y yo, y algunos otros nos preguntamos: ¿Era necesario este proyecto y este cuantiosísimo gasto? A mi modesto entender ¡no!, pues la ciudad de León ya cuenta con suficientes instalaciones de este tipo; un recinto ferial en el Reino de León y en el León Arena (plaza de toros), y así mismo y como lugares para la celebración de congresos, se cuenta con el Auditorio Ciudad de León, que no es precisamente un chamizo, pues no se puede olvidar que fue en 2003 finalista de los Premios Nacionales de Arquitectura Contemporanea y con unos aforos prácticamente iguales a los que se construyen, y eso sin olvidar el Hostal de San Marcos, los auditorios universitarios, el Musac, el Eficel, etc, etc, y que yo sepa no existen en nuestra ciudad eventos que requieran un edificio de las características del que ahora se construye.

Resulta hasta excesiva su pretenciosa denominacion de «palacio». La RAE dice que palacio «es una casa destinada a la residencia de reyes, para grandes personajes o para las juntas de corporaciones elevadas». Pero bueno, eso sería lo de menos si no fuera por que el gasto de este edificio se podría haber evitado o destinado a otras infraestructuras más demandadas.

León necesita obras que pueda asumir, de lo contrario se corre el riesgo de que la inversión se vuelva en contra o resulten escandalosamente infrautilizadas (caso del aeropuerto de La Virgen) y ya se va sabiendo que los palacios de congresos, son uno de los caprichos más extendidos por toda la geografía peninsular, a la par que los más ruinosos.

Modestamente, creo, que le Palacio de Congresos de León empeñará aún más a nuestro Ayuntamiento, solamente en los gastos de mantenimiento que requiere un edificio de estas características, siendo además más que dudoso que su uso tenga una demanda asegurada, que le haga si no rentable, al menos no gravoso para las arcas municipales, para lo que tendrían que celebrarse muchas ferias y muchos congresos y no podemos olvidar que en España existen más de 140 «palacios» y una veintena en construcción, casi todos ellos como el nuestro, fruto de la vanidad e irresponsabilidad de dirigentes que han vivido en la década pasada del derroche de ingentes cantidades de dinero público. Ahí tenemos como paradigmáticos de esta cuestión de megalomanía constructiva la Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela, el Centro de las Artes y el Circo de Alcorcón, la Ciudad de las Artes de Valencia, el Bosque de Acero de Cuenca; el Palacio de Congresos de Huesca; la Caja Mágica de Madrid y así un largo etc.

¡Ojalá! esté equivocado y luego resulten todo maravillas, pero qué quieren que les diga, a mí me hubiera gustado más, que nuestra vieja «azucarera» hubiera tenido un final y una puesta en valor, como ahora se dice, más en consonancia con su condición de reliquia de la arquitectura industrial de principios del siglo XX.

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