PANORAMA
Portazo a Mas
Todos le dicen «No». Pero ¡qué verdad es! eso de que no hay peor ciego que quien no quiere ver. Las patronales Ceoe y Foment del Treball han rechazado implicarse en el proceso soberanista catalán, tal y como les ha pedido presidente Artur Mas. Ha sido un «no» sin estridencias pero el portazo es suficiente, para que todos vean con meridiana claridad que los empresarios no están dispuestos a iniciar una aventura independentista de final incierto. El gesto tiene una gran importancia, teniendo en cuenta que son plenamente conscientes, por un lado, de que el camino emprendido no va a ninguna parte porque en Europa les están cerrando las puertas y por otro, tal como le recordaron, porque «la obligación de los empresarios es generar riqueza y crear empleo para lo cual es muy necesario el escenario de estabilidad».
Al presidente de la Generalitat le está ocurriendo lo que al conductor que va en sentido contrario y cuando ve que todos los demás automovilistas le vienen de frente piensa que se han equivocado todos. Artur Mas cree que está destinado en pasar a la historia de Cataluña como el gran libertador. Se ha situado por encima del bien y del mal y le da igual las advertencias que le llegan desde Europa, desde España o desde su propia comunidad sobre la inviabilidad de una Cataluña independiente.
«Nunca nadie ni en Europa, ni en América ni en el resto del mundo me ha preguntado por el asunto catalán» es la repuesta de los grandes empresarios españoles —muchos de ellos afincados en Cataluña— cuando le preguntas al respecto. Todos, eso sí, reconocen la necesidad de que haya diálogo, pero ninguno ha hecho una apuesta real para un futuro independiente.
Dicen los expertos que Rajoy les ha cogido la medida a los nacionalistas y calcula tan bien sus silencios que les rompe las estrategias. No entra jamás al trapo y da la callada por respuesta cada vez que Mas da un nuevo paso hacia el vacío. Rajoy se ha limitado a decir que no habrá referéndum porque aquí la ley es para todos y también ¡Cómo no! para el presidente de la Generalitat.
Desde luego no ha sido casual que en los últimos tiempos el presidente de la Caixa haya dado un paso al frente señalando que no contempla la secesión, ni lo ha sido que lo hayan hecho Juan Rosell o Joaquin Gay de Montallá.
El presidente de la Generalitat tiene el poder, pero eso es algo temporal y de hecho los votos se le están yendo a chorros. Se ha metido en la autopista en dirección contraria y aunque él crea que es la correcta tal vez sea necesario que alguien le eche una mano para salir y si no lo harán las urnas, que son implacables.