AL DÍA
La otra mitad
Los meteorólogos políticos, que son infalibles cuando profetizan el pasado, coinciden en que después de la sonora Diada habrá votaciones, pero en ignorar su desarrollo.
La tormenta de las urnas depende en gran parte de los vientos económicos, que soplan mal para todos. Escocia puede ser determinante esta misma semana.
Los agente económicos, que aunque no exhiban sus chapas, son más influyentes que los agentes de la policía, han avisado de las repercusiones que puede traer la independencia, que es buena y bonita, pero no barata.
El verdadero Estado lo forman las encuestas. Una vez averiguado el gusto de la mayoría, todo consiste en suministrárselo, pero ahí está lo gordo, sobre todo cuando la economía adelgaza.
Los partidarios de una cosa, sea la que sea, se han igualado con los que profesan la contraria. En España el combate nulo todavía no está muy claro, pero los sondeos escoceses sitúan al «sí» al lado del «no». Unos cuentan con el 52 por ciento de los votos y los otros con el 48. Una situación impredecible.
La distancia es tan apreciable como cambiable, ya que los votos no se expresan tomando un whisky escocés, sino tomado una decisión.
La leyenda atribuye a los nativos de este hermoso país cierto apego al dinero, incluso superior al de cualquier otra nación.
Dicho de otra manera, tienen fama de ser bastante roñosos. Superan a la no siempre injusta celebridad de los catalanes.
Las batallas por la independencia solo se ven frenadas por las consecuencias económicas, ya que la bandera última que enarbolan todos son los billetes de cada uno.
El electorado se lleva muy mal porque lo que no se lleva es la solidaridad. Los que tienen algo temen perderlo y los que nada tienen aspiran a conquistarlo.
Las votaciones están muy igualadas. Casi mitad y mitad, y mientras gobiernan las encuestas.
¿Por qué creemos que el Gobierno español se está inclinando por la retirada de la ley del aborto en estos momentos? Si se torcía más por el otro lado se podía romper la cara con la llamada reforma Gallardón.
La concordia tampoco se lleva y no sabemos en estos momentos qué ponernos.